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AGENDA ANIVERSARIO DE LIMA: 18 de enero

 Presentación de la edición digital de 

LA NOVELA LIMEÑA 1920 - 2019


Fuente de la image: Facebook- fanpage de LIMA LEE
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Autores de La novela limeña de "Hogar" (1920):

José Gálvez
Ignacio A. Brandariz
"Juan de Zavaleta"
Reynaldo Saavedra Pinón
Luis Alberto Sánchez
Ricardo Vegas García
Raúl Porras Barrenechea
"Jacobo Tijerete"
Juan Bromley
Felipe Rotalde
Félix del Valle
Gastón Roger
Luis Fernán Cisneros

Autor@s de La novela limeña 2019
Alina Gadea
Daniel Soria
Rosa Carrasco Zuleta
Martín Roldán Ruiz
Miguel Ángel Vallejo Sameshima
Miguel Ruiz Effio
Carolina Cisneros Pinedo
Julia Wong
Pedro Félix Novoa Castillo
Gabriel Rimachi Sialer
Francisco Ángeles
Jennifer Thorndike

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Más detalles sobre la edición impresa de LA NOVELA LIMEÑA: 


Entrevista al editor Juan Manuel Chávez 


Sobre la edición digital:

 CASA AMÈRICA CATALUYNA

Samanta Schweblin en Múnich





Samanta Schweblin, Eberhard Falcke, Ines Hollinger
Cuando era niña, su familia, sus padres, su hermana menor y ella, Samanta Schweblin, solían veranear en Uruguay. Los días que llovía los aprovechaban al máximo e igual salían en el auto a ver las fachadas de las casas de los alrededores. A su madre le gustaba ver los detalles, los marcos de las ventanas, ciertos cercos, al punto de que hacía detener el auto a su esposo para observar con minuciosidad algo que la había impresionado. En uno de esos instantes de su niñez, Samanta sintió lo absurdo de la situación y, sin embargo, la riqueza de posibilidades que se abrían de descubrir 'algo' en lo que de buenas a primeras parecía un ejercicio extraño: salir a ver casas.  Esta es la explicación con que la consagrada escritora argentina Samanta Schweblin respondió a la pregunta del periodista Eberhard Falcke para ilustrar el origen o la inspiración del material de su último libro de cuentos "Siete casas vacías", que ayer martes 17 de julio se presentó en su edición alemana Sieben leere Häuser. Erzählungen (Berlin: Suhrkamp 2018) en el Instituto Cervantes de Múnich, bajo la organización de Der Tukan Kreis, y cuya lectura en alemán, de algunos cuentos del libro, estuvo a cargo de la actriz Ines Hollinger.
Pájaros en la boca y otros cuentos
           Dicha colección de cuentos es también la historia de la infelicidad a la manera de distintas familias como, según el entrevistador, diría Tolstoi. Para la joven escritora, no obstante, las familias no son felices siempre, sino que viven instantes de felicidad, y también están llenas de dolor, porque a pesar de que la relación padres-hijos es de las mejor intencionadas y más amorosas que hay, los padres pueden en su afán de querer proteger al hijo, terminar llenándolo de miedos y limitaciones. Los cuentos de esta colección no traen una moral bajo el brazo, explicó Schweblin, sino que simplemente lanzan una chispa para que el lector se abra preguntas. A diferencia de Pájaros en la boca y otros cuentos, que para la autora están llenos de horror y de elementos fantásticos imposibles de suceder, los nuevos cuentos tienden más a jugar con lo extraño, aquello que uno no conoce y, por tanto, teme, pero que puede llevarse a cabo, pasar, realizarse.

México: Editorial Almadía, 2014
   A la pregunta del entrevistador por sus preferencias de género, a escoger entre el cuento corto y la novela, Schweblin confiesa, a propósito de la pronta aparición de su próxima novela,  que le ha costado más trabajo y que en general le parece un mayor esfuerzo el lograr un buen libro de cuentos, puesto que para ella la novela tiene otro tipo de tensión y más libertades que el cuento, género que exige mucho rigor. Mientras que su novela corta Distancia de rescate* tuvo una impronta marcadamente fantástica, fruto de su gusto por la tradición de la literatura fantástica latinoamericana y norteamericana, de la que la autora además confiesa haberse nutrido, si se mira como un alzamiento de voz respecto a la problemática del 'ecocidio' que está viviendo Argentina con tanta manipulación genética y fumigaciones en los campos agrícolas, puede adquirir una lectura política. 

          Su nueva novela de unas 300 páginas, de otro lado, opera sobre un trasfondo en los que empatía y suspenso son importantes. 

        Como cierre de la velada literaria Samanta Schweblin respondió preguntas del público; luego firmó autógrafos gracias a que la Librería Española también se hizo presente con exquisitos ejemplares, y finalmente la autora bonaerense, residente en Berlín, accedió con paciencia a posar para alguna foto con ella a pedido de más de un par de entusiastas asistentes.
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* Reseña de Distancia de rescate (2014) de Samanta Schweblin en:
Huamanchumo de la Cuba, Ofelia (2021) Novelando Iberoamérica Hispana en el Siglo XXI. Comentarios y reseñas de novelas. München: Epubli; p. 53; ISBN: 978-3-754936-47-4.

Una novela del poeta José Pancorvo

"Demonios del Pacífico Sur" (Lima: Mesa Redonda, 2013; 237 págs.)

A fines de febrero se cumplieron dos años de la partida de una de las voces más particulares de la lírica peruana: la de la poesía de José Antonio Pancorvo Beingolea (Lima 1952- 2016). Voz mística y posmoderna la suya, popular y culta, de rescate de figuras de la retórica clásica y la poética más antiguas, y, a su vez, del cultivo de los temas ancestrales y giros híbridos más actuales de la cultura andina peruana. Entre los poemarios de este ilustre poeta destacaron:  Profeta el cielo (Lima: Alba Editores, 1997; 156 págs.); Tratados Omnipresentes - Perfect Windows (Lima: Gonzalo Pastor Editor, 2000); Pachak Paqari - Épicas del Trono del Sol (Lima: Fondo Editorial de Cultura Peruana, 2003; 171 págs.); Estados Unidos Celestes - Aerodinámicas a la Poesis Mystica (Lima: Hipocampo Editores, 2006; 49 págs); Boinas Rojas a Jerusalém (Lima: [edición privada], 2008); Amanecidas violentas de Mundos (Lima: Sol Negro Editores, ago. 2009; 71 págs.); y en selección personal Los Éxtasis de Incarrey - Antología poética (1989-2009) (Arequipa: Cascahuesos Editores, set. 2009; 94 págs.).
Pese a su magnífica obra lírica, poco se ha dicho de su producción narrativa. De ahí que sea especial ocasión esta para volver a llamar la atención y animar a sus lectores a revisar su única novela publicada en vida: Demonios del Pacífico Sur (Lima: Grupo Editorial Mesa Redonda, 2013; 237 págs.).[1]
Dicha novela presenta la exposición de las diferentes taras sociales, morales, políticas, psicológicas, y hasta religiosas, surgidas de las rencillas bélicas habidas a lo largo del pasado de dos países, Perú y Chile, cuyos traumas, perogrulladas y desarraigos parecen encontrar sus orígenes en demoníacas ambiciones personales y colectivas de diversos actores sociales a lo largo de un tiempo inconmensurable ––que se concentra entre los comienzos del XIX hasta el presente siglo–– en un espacio geopolítico etiquetado en el discurso histórico como ‘el Pacífico Sur’.
La novela está estructurada de la siguiente manera: Primera parte (14 acápites), Segunda Parte (9 acápites) y un Epílogo (7 acápites); todos los acápites introducidos por abundantes y significativos epígrafes que dan tono a la narración; además van titulados y mantienen dos tipos de narrador. El que prima es el de uno omnisciente, que va contando la historia principal por medio de vasos comunicantes que narran lo que realizan los diferentes personajes de forma paralela. Otras voces llegan a través de acápites conformados por epístolas, mientras que una única voz de uno de los personajes aparece un par de veces y triunfa en el acápite final elevando la historia a un nivel de reflexión filosófica y vital que pocos escritores suelen lograr.
El argumento central de la novela trata de las peripecias de un Mayor de la Fuerza Aérea del Perú, Alberto Núñez, en su afán por resolver un problema familiar en la Lima de este siglo. Con ayuda de su hijo Daniel y otros compañeros de clases de su sobrina ––la adolescente Jessica–– intentará buscar de la manera más discreta posible una solución al mal que aqueja a la muchacha, quien parece haber sido poseída, mientras jugaba a la ouija, por un espíritu maligno que la hace hablar con voz masculina en alemán y gritar lisuras e insultos. Las cosas no serán tan sencillas: el único religioso exorcista, el padre Magenau, vive en Santiago de Chile y hay que llevarlo a Lima, objetivo que Núñez se traza, despertando por ello suspicacias entre los miembros del Ejército chileno, y también entres sus colegas peruanos, en torno a los motivos por los que un miliar peruano visita Chile de forma extraoficial. Paralelamente a esta historia principal se entrelazan ––por medio de epístolas entre particulares de las altas esferas de la sociedad peruana de comienzos del siglo XIX–– las cuitas de ciertos personalidades de entonces, en su afán por ahogar los planes independentistas entre los ejércitos chilenos. En estos textos resaltan dos aspectos. En primer lugar, los textos se presentan como transcripciones modernizadas por un personaje compilador, estrategia literaria que funciona bien para quitarles el tedio que podría representar su lectura para un lector no especializado, imitando el discurso coloquial sin muchos amaneramientos ni formalidades, de manera que se vuelve ameno. Y en segundo lugar, en el contenido de los viejos textos epistolares se mencionan nombres o circunstancias que suscitan conexiones con datos de la realidad que acontece en la historia principal del siglo XXI. Llama la atención también que en estas cartas participe una voz femenina, clara y visionaria para su época, y que se mencionen algunos nombres de nobles de ascendencia prehispánica ––ficticios o no––, como parte de la historia marginal de la independencia peruana;  y se citen abundantes composiciones líricas (poemas, sonetos, coplas, décimas, etc.). Ambas historias ––la principal y la que se entreteje en las cartas–– se juntan cuando el lector se da cuenta de que las epístolas que aparecen en la novela son las que ha entregado el padre Magenau al joven Daniel, en su afán por motivarlo al estudio de la Historia, y a la comprensión de la Iglesia y la Fe.
Demonios del Pacífico Sur es una novela juvenil de aventuras, en donde el nivel del lenguaje y la amenidad con que se narra, así como la forma y las materias que se tocan o subrayan (el uso de Internet, las costumbres de los jóvenes, el tono optimista y el acento marcial de las composiciones líricas, la aventura, la ternura, la prioridad dada a los valores y principios al momento de actuar, etc.), acentúan su carácter fresco y esperanzador.
José Pancorvo, cuyos temas predilectos en la poesía se debatieron entro lo militar y lo divino, lo andino ancestral y lo actual, publicó, pues, una excelente novela, capaz de atrapar a escolares y estudiantes, de Perú y Chile, así como al lector más exigente y lúcido. Porque brillantez y sencillez solo pueden alcanzarse con la pluma de la sabiduría, como fue la suya. 




[1] En 2013 publiqué la reseña a esta novela en mi blog Letras H - Literatur Hispanoamerikas.
Esta nota se acaba de publicar también en: VALLEJO & Co. (febrero 2018).

8 de marzo: ¿Mujeres que viajan solas?


A propósito de Dias de un viaje. Fotorrelatos de una limeña (Berlín, 2015).

El año pasado publiqué en edición especial un libro de relatos en el que comento mis impresiones a lo largo de un viaje que hice por Europa en busca de soledad para oír mis musas. Un viaje que emprendí con mucho entusiasmo y al que puse fin con tristeza y esperanza a la vez.
Dias de un viaje (Berlin, 2015)

El Colofón del librito dice así:
"Las dias literarias o diapositivas narrativas (fotorrelatos) reunidas aquí son una muestra de las varias imágenes de las que tomé nota a lo largo de aquel viaje, emprendido con la fuerza que nos da la curiosidad típica de la temprana juventud.

En la mayoría de ellas se respira una búsqueda, una pregunta abierta, un camino hacia las musas; y todo porque antes de partir yo no había sospechado que las mayores distancias y los más hondos abismos se escondían en el interior de mi propia alma. Solo poco después, instalada otra vez en Lima y ayudada del tiempo, que todo lo aclara, llegaría a comprender ciertas cosas".

Más de dos décadas me separan de aquella aventura, y veo con espanto que hasta la actualidad ---sobre todo en los días en torno al destinado a 'celebrar' internacionalmente a la mujer--- la cuestión de 'viajar sola' siga siendo tema polémico, cuando de señalar el perfil de una muchacha se trata. Señoras y señores, hay cosas que no tienen género, aunque quizás sí edad: la cordura, la soledad, el alma viajera, los caminos...









Encantadora velada con Enrique Vila-Matas


El pasado 12 de setiembre el Instituto Cervantes de Múnich acogió en su sala de conferencias al gran Javier Vila-Matas para un selecto número de asistentes.
                 Con los reflectores a viva luz sobre la mesa ceremonial y el auditorio en penumbras se dio paso en exquisita atmósfera a las palabras del reconocido autor. Vila-Matas comenzó la reunión creando un agradable suspenso en base al relato de un sueño. Todo para confesarnos que al despertar aquella vez había dudado de su existencia, pues el personaje que él mismo encarnaba en su pesadilla le había parecido más real que su misma persona y se había sentido ya entonces  un impostor.  
                   
Ese parece seguir siendo el tema que apasiona a Vila-Matas, desde los viejos tiempos de su novela Impostura (1984).  Entre otras revelaciones, contó haber encarnado en algún momento de su vida el papel de ser su propio editor y escribir el prólogo a uno de sus libros; así como haber creado personajes borgeanos inexistentes, a los que, no obstante, sus lectores se habían encargado de darles vida en la realidad, creándoles páginas en la Wikipedia. Por otro lado, sabe que él mismo tiene más de una cuenta en el Facebook a su nombre, llevadas por otras personas.
                 Interesantes resultaron también las observaciones que hiciera ---tal vez sin notarlo--- sobre los idiomas como puentes de comunicación prescindibles. Contó, por ejemplo, que una de sus pasiones era la cultura irlandesa, por lo que desde hace mucho tiempo sigue la tradición de visitar esas tierras isleñas anualmente, y de disfrutarlas al máximo, sin haber aprendido hasta ahora una palabra de irlandés. Por otro lado, afirmó que no es consciente del cambio de idiomas que hace mientras habla a diario, intercalando el catalán con el castellano, según los interlocutores con quienes converse.  Se diría que, para Vila-Matas,  el diálogo humano y la literatura están por encima de los idiomas. De ahí que el motivo de la ceremonia se centrara en la presentación de su novela Dublineska, en su versión traducida al alemán,  entre cuyos temas se encuentra aquello que resulta ser el escenario principal de fondo:  una ciudad impostora, que juega a ser, y no ser, la ciudad de Joyce.

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Imagen:  Detalle de libro autografiado por un impostor de Vila-Matas.

De libros, quipus y mafias


Entrevista a Ofelia Huamanchumo de la Cuba
Por Fernanda Gayoso



Ver booktrailer

Ofelia Huamanchumo la Cuba (Lima, 1971) ha publicado en julio de este año la novela corta Por el Arte de los Quipus, bajo un joven sello editorial (Vagón Azul Editores) de su ciudad natal. La autora, radicada en Alemania, teje en su ópera prima una entretenida historia sobre las peripecias que pasan dos filólogos, un peruano y una española, de paso por el Perú, mientras van tras las pistas de un manuscrito colonial que descifraría el misterio del sistema de comunicación prehispánico de los quipus. Se interponen en el camino la pasión y la locura, pero también las mafias, tema polémico sobre el que la escritora y docente universitaria ha accedido a conversar.


Con tu novela Por el Arte de los Quipus inauguras un tema en la literatura actual peruana asociado al género que está de moda, conocido como ‘de aventuras bibliófilas’. Lo que llama la atención es que no sigues la tradición de ir por el camino de la novela histórica que se remite a recrear tramos paralelos al pasado historiográfico conocido, o rellenar vacíos, sino que tú tocas más que todo acontecimientos actuales, a manera de denuncia, como es el tema del robo de libros y manuscritos antiguos de instituciones en el Perú.  ¿Qué te llevó a ello?
En realidad esta novela era inicialmente otra historia, que nunca pude desarrollar: la de unos coleccionistas de estampillas, y estaba tejida en torno a las mafias de vendedores de sellos postales falsificados que alguna vez rondaron por la feria dominical de filatelistas que se llevaba a cabo en el patio del Correo Central de Lima. Ese esbozo de novela que algunos amigos míos leyeron, durmió por mucho tiempo hasta que en el año 2011, cuando yo tenía preparado un viaje de investigación a Lima, un día antes de mi vuelo, a finales de febrero, el director de la Biblioteca Nacional del Perú anunció en comunicado público oficial el cierre de la institución debido a los robos habidos, y por inventarios, etc. Yo no pude cancelar el viaje y entonces con el tiempo que ya no necesitaba para pasarme el mes entero en bibliotecas y archivos limeños decidí sentarme a escribir la novela sobre libros perdidos o perseguidos, con la esperanza de hacer más bulla en torno a ese problema, pero de una manera amena y entretenida, sin tedios ni discursos moralistas como los que le siguieron a la campaña en favor de la recuperación de los libros robados. A mí me llamaba la atención que se conminara a devolver los libros robados a la innumerable masa de peruanos, que seguro que ni en su décima parte había pisado alguna vez la Biblioteca Nacional. Lo que tenía que haberse hecho, aunque pareciera una empresa descomunal, era sacar las listas con número finito de trabajadores, o investigadores, que habían podido tener acceso a los libros que se buscaba y preguntarles primero a ellos dónde creían que podrían estar los libros perdidos; sin ánimo de ofender, claro.

Para ti las mafias que trafican con incunables, documentos de archivos y otros tesoros bibliográficos estarían más relacionadas entonces con personajes con cierto poder en la sociedad peruana: catedráticos, investigadores, religiosos de altos cargos, incluso creas una figura de un candidato a congresista y de un falsificador de documentos que deambula por los pasillos de los Ministerios. ¿Te inventas de la nada esas personalidades o piensas en figuras públicas concretas con nombre y apellido?
Es una mezcla de todo, basándome en anécdotas o historias raras, escuchadas en alguna reunión, o leídas en noticias en la prensa; en todo caso, material que mi fantasía ha inflado, escogidas a dedo porque si el río suena es porque piedras trae. Hace un año o poco más, en la prensa, por ejemplo, cuando yo ya había casi terminado mi novela, apareció una noticia sobre un peruano en Lima que vendía títulos nobiliarios ingleses falsificados, lo cual me causó más que asombro mucha gracia de pensar en los ingenuos compradores. También es por todos conocido el caso de la catedrática italiana que presentó como primicia el hallazgo de unos manuscritos de aparente autoría del jesuita Blas Valera al mundo entero y puso de un plumazo en duda varios tomos de la Historia del Perú, armando una alborotada polémica entre los historiadores más serios. 

A lo largo de la trama novelesca se mencionan, sin embargo, hechos concretos con fechas y lugares que se pueden cotejar con la realidad histórica y actual peruana. Frente a ello en el preámbulo de la novela anuncias que cualquier coincidencia no será casual ni premeditada, sino inevitable. ¿Ha sido así realmente? ¿Por qué?
Es cierto que en la novela se mencionan acontecimientos con- cretos con fecha y lugar, y que tienen un correlato verificable en la realidad. Lo peculiar es que se presentan recontextualizados en otras circunstancias, fruto de mi fantasía. Es una manera borgeana de impostura pero no de personajes, sino de los marcos circunstanciales en los que aparecen ciertos sucesos acaecidos de verdad, por ejemplo, el incendio de la Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, el robo de unos mapamundis de la Biblioteca Nacional de Madrid, el comunicado del director de la Biblioteca Nacional del Perú,  el robo de manuscritos y pinturas coloniales de muchas iglesias y archivos en Arequipa o Cusco, etc.  Y bueno, es inevitable su referencia porque para hablar de la mafia del comercio de libros y patrimonio cultural en el Perú, aunque fuera dentro de una historia de ciencia ficción, no se podría evitar tener que mencionar a la Biblioteca Nacional, a las Iglesias virreinales, a leyes y dictámenes judiciales ‘arreglados’, etc. Con todo ello, yo en mi novela denuncio de una manera sutil y solapada, y no he arremetido contra alguien o algo en concreto con la osadía a la que llegó el gran Heinrich Böll en su novelita El honor perdido de Katharina Blum, cuya advertencia cito en la mía.

En tu historia, al igual que en la que has mencionado de Böll, presentas la trama en una línea continua que narra una crónica, y das saltos en el tiempo para atrás, e incluso al igual que el autor alemán pones la voz de la presunta asesina en estilo directo. ¿Cuánta influencia hay de esa novela del escritor alemán que mencionas en la tuya?
No sé; pero sí es verdad que le seguí los pasos en cuanto al tema de mostrar la enorme influencia que la prensa puede llegar a tener sobre la opinión pública, al punto tal que muchos gobiernos asentados en ciertas democracias de papel latinoamericanas la usan para ejercer su poder, crear cortinas de humo, crear simpatías con ciertos personajes o tendencias, etc. Y ahora yo he tenido un instrumento más fácil para colocar la voz en estilo directo de la protagonista, a través de un blog con el que ella se dirige desde la cárcel ---cosa que vemos que realmente ocurre en la realidad del Perú--- a la opinión pública e incluso logra un grupo de seguidores de su caso.

Por otro lado, y para terminar con las conexiones con Böll, tú ironizas en torno a la prensa amarilla, pero extendiéndote hasta el periodismo radial y televisivo ¿Qué opinión tienes de la prensa peruana actual?
El poco acceso que tengo a la prensa peruana desde donde vivo es a través de Internet. En principio no veo noticieros de TV peruana por Internet ni cable, a lo mucho repaso a diario los titulares de los periódicos que tengan versión online, de todas las ciudades. A diferencia de leer los periódicos impresos, en estos se agregan los comentarios anónimos de los lectores. Yo sólo podría opinar sobre estas fuentes y me parece que lo primero que salta a la vista no es tanto el modo como se ofrecen las noticias, sino los temas, que dan muy poco espacio a la promoción de la cultura y demasiado protagonismo a las noticias de robos, asaltos, asesinatos, etc., y otros delitos del hampa por las calles, como si eso fuera el único acontecer delincuencial peruano; y se deja de lado el silencioso robo que poco a poco va ocurriendo en restos arqueológicos abandonados, en capillas coloniales de lugares alejados de la capital, donde desaparecen cerámicas, óleos de incalculable valor, manuscritos viejos, libros antiguos, etc.

… Como el Arte de los Quipus, ¿por ejemplo?, que lo fechas en tiempos coloniales.
[risas…] Bueno, ese libro me lo he inventado yo, no existe, pero creo firmemente en que debe haber existido en esos años y que alguien se lo robó y lo escondió en algún lugar, o fue incinerado en alguna hoguera inquisitorial, o quizás esté escondido en el Vaticano y alguien dentro de algunos años lo va a sacar a la luz cuando lo encuentre en el basurero de una biblioteca o de una iglesia [risas…]. En la época de la colonia hubo un fructífera producción de libros que se elaboraron con el afán de registrar los usos de las nuevas lenguas que los religiosos que llegaban a América iban pretendiendo describir sistemáticamente; a dichos libros se les llamaba Gramática, o el otro título que se usó mucho fue el de Arte, por ejemplo, en el Perú los más conocidos son, entre otros incunables, la Gramatica o arte de la lengua general de los indios de los reinos del Perú de Domingo de Santo Tomás (1560), o la Gramática y arte nueva de la lengua general de todo el Perú, llamada Lengua Quichua, o Lengua del Inca, de Holguín (1607),  o el Arte de la lengua yunga (1644) de Fernando de la Carrera.

¿De qué trata tu incunable  Arte de los Quipus? ¿Cómo nació?
En la historia que cuenta la novela el Arte de los Quipus (que fecho en 1574) se presenta como un codex, o un manuscrito que nunca se llega a imprimir, por lo tanto no es un incunable en sentido estricto, porque para pasar por la imprenta hubiese tenido que contar con la autorización de la Iglesia, lo cual hubiese sido riesgoso para el autor, pues se hubiese tenido que exponer a una negativa y hasta una confiscación de su obra; quiero decir, …si fantaseamos un poco en torno a la existencia de religiosos extremistas que buscaban ahogar entre los fieles ciertas costumbres de origen prehispánico que pudieran considerarse idolátricas. Obviamente si es un Arte tenía que haber tratado de la descripción del ‘idioma de los quipus’, por pintarlo muy sencillamente, o sea, era un libro que explicaba las formas de elaborar y decodificar los nudos que servían para todo un sistema de comunicación.


¿Por qué escogiste el tema de los quipus como objeto central de tu novela inclinándote hacia ciertos géneros, como el policial y la novela negra? ¿Nostalgia por el Perú?
En realidad, el libro que me invento y titulo Arte de los Quipus, que aparece en la novela, ‘nació’ ---como me preguntaste antes--- de una frustración personal, de una resignación frente a la imposibilidad de ir más allá en las investigaciones en torno a los quipus. Eso me llevó a tocar el tema de los quipus simplemente. Se ha escrito mucho en torno a los quipus en estudios serios, y pero también en otros que sólo parecen serios, se ha especulado a diestra y siniestra, y creo que ni siquiera el hallazgo de una cosa como una piedra de roseta nos ayudaría a descifrar su misterio. Creo que sólo el hallazgo de un libro, algo así como un Arte de los Quipus, que alguien escribiera en los primeros años de la colonia nos llevaría a algo. Ese libro alguien lo tiene que haber escrito, mi intuición de lectora, pasional y concienzuda, de crónicas, gramáticas, confesionarios, memorias geográficas, libros de viaje, etc, de la época, pero también de documentos judiciales y de la administración colonial, me llevan a pensar que algo así tuvo que haberse escrito. Algún día se encontrará ese manuscrito [risas…]. Ése es mi sueño loco. Y, bueno, la ciudad de Múnich es el marco perfecto para escribir en esos géneros, a diario la ciudad ofrece conferencias y lecturas de autores del género policial, hay librerías especializadas en el género Krimi, se ruedan series policiales para la tele por sus calles, en sus barrios viven autores famosos del género, en fin, hay ambiente suficiente para inspirarse sin muchas nostalgias, sino con los pies bien puestos en la realidad. Y quiero decir en la ‘realidad literaria’ porque Múnich es una de las ciudades más seguras y con menor porcentaje de delincuencia en Alemania, casi un paraíso.

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Novela POR EL ARTE DE LOS QUIPUS 

Recordando a Carlos Eduardo Zavaleta


Carlos Eduardo Zavaleta en el Instituto Cervantes de Múnich, marzo 2006.


Hace cinco años, en uno de los inviernos más crudos que Alemania no vivía hacía buen tiempo, el profesor Carlos Eduardo Zavaleta pasaba por esta ciudad de Múnich, invitado a una serie de eventos literarios y culturales, junto con otros escritores peruanos. Fue así como tuve el gusto de oírlo leer fragmentos de su hermosa novela Pálido, pero sereno (1997).
Por hacerle una especie de pequeño homenaje, más que un gesto de mera atención, tuve la idea de invitar al profesor Zavaleta una de las tardes a conocer más de cerca esta vieja y moderna ciudad. Aceptó entusiasta; pero debido a la abundante nieve que se había acumulado por todas las calles y las bajísimas temperaturas, hubo pocas posibilidades para largos citytours, así que a pedido suyo decidimos concentrarnos sólo en la Catedral, pues él deseaba ir a una iglesia a orar por su esposa, fallecida hacía poco. Ya acaecida la noche cenamos en un restaurante instalado en uno de los edificios más antiguos del medieval centro histórico, donde la velada transcurrió en amena conversación e interesante entrevista, que publiqué en una revista del medio peruano[1]. Lo que recuerdo con mayor nitidez de ese diálogo fue su sencillez al responder mis interrogantes bastante halagadoras sobre cuestiones en torno a su obra, siendo un escritor y un profesor de la talla que todos conocemos.
Ahora, después de su repentina partida, se vienen de golpe los recuerdos e intento hurgar en mi memoria la imagen de cómo llegué a su obra, y me veo leyendo, suspendida casi mi respiración, el afiebrado monólogo interior de un singular personaje femenino. Sí, ese fue el primer cuento que leí del profesor Carlos Eduardo Zavaleta: “Juana la campa te vengará”. Y ese es el cuento que leeré ahora mismo, como inicio a un ciclo, personal e íntimo, de relectura de su obra.
La literatura peruana ha perdido a un ilustre escritor y maestro de maestros.
Carlos Eduardo Zavaleta en el patio medieval (Alter Hof) de Múnich, marzo 2006.

[1] Revista QUEHACER 159, mar-abr 06. También fragmento en:

Literatura cosmopolita desde Cuzco



“Usted nuestra amante italiana” es la entrega de un conjunto de cuentos del escritor cusqueño Mario Guevara Paredes, trazados en universos narrativos en donde los personajes experimentan ante la contemplación del mundo estados de perplejidad, de absurdo, de ironía y de paradoja, pero también de sosiego y de liberación gracias a las reacciones de supervivencia de sus antihéroes.
La diferencia constitutiva de los cuentos de este libro no es pareja, puesto que hay algunos relatos de corte clásico por su final sorpresivo, mientras que otros son más experimentales en cuanto a formas y temas. Entre las mejores entregas del libro se encuentra La espera no siempre es larga. Se trata de un historia a lo novela negra, que logra la tensión típica del crimen pasional, porque el ritmo de las acciones es parejo y el discurso avanza fluidamente, exponiendo los acontecimientos de manera lenta con el uso de precisos adjetivos. El mayor logro en el discurso es la presentación solapada de la situación de ensimismamiento casi febril en el que se haya el protagonista, lo cual ayuda también a no adelantar el final de la acción. El título del cuento alude al tema del alargamiento del tiempo ante la cuestión de la espera, pues toda la trama parece una fotografía de la lentitud densa y significativa que puede conllevar el instante, en definitiva, una anti-festina lente en la que se consumen las muertes ocurridas.
Destaca también el cuento Por siempre jamás, narrado por una voz femenina, que se inicia con un tono muy compacto, que se va aflojando poco a poco con el apelativo de ‘usted’, muy típico de los cuentos de Guevara. Es interesante el enfoque del tema del hastío en el que caen muchas vidas, cuyo bienestar se basa en prejuicios sociales. La historia de la mujer que mata al marido en un segundo de desequilibrio emocional es parte de un problema actual, que la sociedad minimiza y que al final impulsa a las víctimas de esa indiferencia social y jurídica a terminar haciendo justicia con sus propias manos. Otro rasgo ya típico de la cuentística de Mario Guevara se presenta en Desde el fondo oscuro. La propuesta de la que parte el cuento es la que propone el emisor del discurso: la de narrar los acontecimientos sucedidos y no la de hacer divagaciones filosóficas. El perfil de la víctima recuerda al personaje tipo del 'cornudo' que vuelve inesperadamente a la escena de la infidelidad y se hace al que no se da cuenta de nada, por una cuestión de honor. Por otra parte, el suicidio es un tema del romanticismo, aunque aquí se mezcla con otras posibles variantes del desamor, lo cual le concede un carácter abierto al cuento, y lo enriquece. En Usted, nuestra amante italiana un grupo de personas – hombres viejos – recuerda a una actriz italiana durante una velada al ritmo de una botella de vino. De hecho, no hablan todos en coro, sino que se entiende que alguien habla – o piensa en lontananza – en nombre de todos. Esto es peculiar por el hecho de que es una persona gramatical poco usada – primera persona plural – en un relato intimista. El texto se reduciría a una simple exposición de episodios sin concatenación en torno a los recuerdos de las cuitas que pasaban un grupo de amigos para poder ver en el cine las actuaciones de la otrora famosa actriz italiana, si no fuera porque hacia el final se nombra a la actriz en medio del fondo musical de un bolero que habla de la decadencia del romanticismo, y alude quizás con esto al triste final artístico de Laura Antonelli.
En general, todos los cuentos llevan en común, en el motor que impulsa las acciones, a un personaje – que no siempre es el narrador – que es parte de una relación de amantes, reales o imposibles, soñados o deseados, consumados o engañados. Tanto en La vida no vale nada, confesión de un borracho ante un barman en el escaparate de un local donde se bebe y baila, como en La mujer de negro, historia del amante que sueña con la amada y que fracasa antes de iniciar la lucha por ella, los finales reproducen, más que la sorpresa del amante, su desengaño y su perplejidad. Mientras que en Niña veneno, presentación del tema en torno a la banalidad de los criterios raciales que están vigentes todavía en muchas microsociedades peruanas, el final recuerda al de Alienación de Julio Ramón Ribeyro con la diferencia de que esta vez la justicia – o injusticia, según se vea – la pone el cielo. Dos cuentos de tramas que bordean lo absurdo son Janos el hombre que corrigió a Bretón e In extremis, ambos reflejo de una ideología del amante dolido que sigue su camino por la vida desenfadadamente, como anestesiado contra el sufrimiento por todas las pérdidas amorosas.
Con este libro Mario Guevara Paredes, sin abandonar sus temas y estilos característicos del antiheróico accionar de sus personajes, ha entrado en una etapa de maduración en su oficio y da luces que perfilan un estilo muy suyo entre la variada gama cuentística que presenta la literatura peruana actual.

La violencia de los ochenta en la novela peruana última

Entrevista al escritor Eduardo Huarag
(Fragmento)

(Imagen: Eduardo Huarag frente a la Facultad de Filología Románica de la LMU, München, enero 2010.)

La violencia terrorista vivida en el Perú hacia los años 80 y principios de los 90 y sus secuelas políticas, morales, sociales, económicas y psicológicas entre los habitantes del país ha sido tema central en muchas de las manifestaciones artísticas nacionales de los últimos años: desde trabajos artesanales y letras de canciones del folklore nacional, hasta películas cinematográficas, teatro, galerías fotográficas y producción literaria. Al menos en el género narrativo dicho tema parece haber inspirado los frutos más ricos en cantidad y calidad. Precisamente sobre las características más resaltantes de la literatura peruana última han tratado las conferencias que el profesor universitario y escritor Eduardo Huarag Álvarez ha dado en universidades e instituciones culturales europeas, en una gira realizada en enero 2010 por Alemania, Francia y España. Durante su paso por la Ludwig- Maximilians- Universität (LMU) de Múnich, Alemania, accedió amablemente a una entrevista.

En su última novela corta La barca (Ed. San Marcos, 2007) usted se enrola en la fila de los autores peruanos que toma el tema de la violencia de los años 80 y principios de los 90 como transfondo decisivo para una historia de amor. ¿Qué lo ha llevado a incursionar también en ese tema?

Bueno, hay varias cosas que tendría que mencionar. Primero, la experiencia vivencial de por medio. Yo pasé tres años, del 80 al 82, por la Universidad de Huamanga, en Ayacucho, y conocí una realidad muy diferente a la de Lima. Viajé hacia algunas localidades y constaté lo que significaba la pobreza extrema. No se podía pensar el país del mismo modo desde esos lugares ancestralmente marginados. De esa experiencia salió un tema, al que le fui dando vueltas por un buen tiempo, escribiendo una primera versión, y haciendo varios otros intentos, fallidos, por cierto. Y así fui armando una primera novela sobre esa materia: La promesa (2005). Esta novela, sin embargo, lleva la trama hacia otro asunto, de pronto sentí que el tema de la violencia se me había ido, y terminé escribiendo sobre el desgarrador tema del incesto. En cambio, en La barca (2007) a pesar de la distintas miradas desde diferentes espacios y tiempos, logré centrarme en la violencia y la trama policial. Y si bien el argumento central gira en torno a la relación de una pareja, Santiago y Alejandra, se tramite toda esa atmósfera de incertidumbre promovida por los servicios de Seguridad del Estado. En esta novela a través de la metafórica figura de una barca, que nunca llega a su destino y en la que mueren muchos anónimos personajes, he querido mostrar todas las implicancias que de algún modo supusieron esos años de violencia y de conmoción para el país. Creo que aquella fue una experiencia que no se puede ignorar o pasar por alto. Mi novela La barca fue así el resultado de una necesidad vital de transmitir y construir una historia sobre eso que me había dejado muy marcado por sus implicancias sociales, políticas, e incluso personales y sentimentales o emocionales.

Como sucede quizás también con novelas como La joven que subió al cielo ([1988] 2009), Rosa Cuchillo (1997), Abril rojo (2006), La hora azul (2007) e incluso Un lugar llamado Oreja de perro (2008), en las que el tema de la violencia terrorista está directa o indirectamente presente, ¿cree usted que todas ellas tienen algo en común, como para que se pueda hablar de la novela corta última en la literatura peruana?

Bueno, tienen en común eso que yo mencionaba hace un momento, esa veintena de años violentos que sacudieron la conciencia del país, tanto en Lima como en provincias. No es coincidencia que estas novelas toquen ese tema. Hay por parte de los autores un interés especial. En mi caso particular, tuve motivos de experiencia personal, pero soy consciente de que hay una actitud distinta de todos los escritores de tocar no sólo ese tema. A unos les interesa más la relación de la insurgencia con el pensamiento mesiánico, mítico; otros prefieren explorar en el conflicto existencial y el problema psicológico. Me parece que los escritores de ahora han tomado mayor conciencia del cómo hay que contar las historias, es decir, del uso concienzudo de técnicas y estrategias narrativas. Eso sí que es común a todos estos autores, si no, me atrevo a sostener que no serían relevantes sus obras.

¿Y esos escritores del Cusco – por ejemplo, Enrique Rosas-Paravichino, Luis Nieto Degregori, Mario Guevara - tienen algo especial en sus obras que permita hablar de una materia aparte con el título de ‘literatura cusqueña’ actual?

Creo que hay varias motivaciones en la producción literaria actual del Cusco. El tema de la violencia es sólo uno; también existe la tendencia hacia el rescate histórico, la metaforización, los hechos absurdos de la cotidianeidad, pero también los hechos extraordinarios muy cercanos al realismo maravilloso. Si nos ponemos a observar el conjunto de producciones de los últimos años encontraremos que no hay una temática o inquietud homogénea, como en la época del grupo Narración, por ejemplo. Hoy en día me parece que eso no existe.

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Entrevista completa en:

QUEHACER - Revista del Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (Desco) Nr. 178 (abril - junio 2010), 102-107.