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Alfredo Bryce Echenique – In Memoriam

Algunos libros (cuentos, novelas, memorias)
de Alfredo Bryce Echenique (Lima, 1939 - 2026)

 «Los cuentos de Bryce están también dentro de la tónica neorrealista, modificada por un vivo sentido del humor criollo, de la fizga limeña [...] Huerto cerrado habría pasado como una colección más de narraciones crudas, y el nombre de Bryce habría seguido siendo el de "una brillante promesa de nuestra literatura", si no publica Un mundo para Julius (Barcelona, 1971), [donde...] Bryce acomete, al parecer, un largo monólogo interior y exterior, sin puntos ni comas (Joyce, algo tardío) salpicado a ratos de palabrotas, sencillo y poético, doméstico a pesar suyo, lleno de fluidez, dinámico y cautivante como pocos», así escribía el entonces reconocido crítico literario Luis Alberto Sánchez a mediados de los años 70, cuando Alfredo Bryce Echenique aún no se vislumbrara como una figura significativa del boom latinoamericano. Mucha agua corrió bajo el puente y la obra de aquel novel escritor alcanzó aplausos, premios, y lo principal: muchos lectores; aparte de críticos interesados en su obra, en la autenticidad de la misma (fue acusado de plagio) y últimamente en su traspaso a otras disciplinas artísticas, como el cine.

Fotos del Flyer y del Programa de mano
del Instituto Cervantes de Múnich (junio 2003)
 

Las mejores descripciones de la ciudad de Lima al interior de una obra literaria de escritor peruano, llenas de tanto humor e ironía, y hasta sarcasmo, son suyas. Nadie lo superó en ello. Precisamente el fragmento que a continuación copio fue uno de los que leyó en una presentación que se ofreció en el Instituto Cervantes de Múnich, allá por el año 2003, y que provocó las carcajadas de la concurridísima audiencia, porque Alfredo Bryce Echenique no solo era muy bueno leyendo en voz alta, sino un maravilloso anfitrión cuando de noches literarias se trataba:

Lo cierto es que de día o de noche las casas dejaron de ser palacios o castillos y de pronto ya no tenían esos jardines enormes, la cosa como que iba disminuyendo poco a poco. Había cada vez menos árboles y las casas se iban poniendo cada vez más feas, menos bonitas en todo caso porque acababan de salir de tenemos los barrios residenciales más bonitos del mundo, preguntándole a cualquier extranjero que haya estado en Lima, y empezaban a verse los edificiotes ésos cuadrados donde siempre lo que falla es la pintura de la fachada, ésos con el clásico letrero SE ALQUILA o VENDE DEPARTAMENTOS; [...] edificios tipo nos-mudamos-de-Chorrillos, -del viejo-caserón-de-barro-a-Lince; edificios menos grandes con tienda, bar o restaurancito abajo y arriba las medio pelos a montones o son ideas que uno se hace; casona vieja: pensión adaptada para el futbolista argentino recién contratado, medio gordo ya pero que fue bueno, pensión también para galán de radioteatro de la misma nacionalidad, que viene a ver qué pasa y para lo de la nostalgia de Buenos Aires, aunque a veces los de Lima sacan sus leyes y se habla un poco del artista nacional y todo eso, mi casa, tu casa, su casa, exentas de comentario por la costumbre de verlas y porque son nuestras; [...] casa tipo Villa Carmela 1925; quinta tipo familia-venida-a-menos; el castillo Rospigliosi, mezcla de la cagada y ¡viva el Perú!; chalecito de la costurera y de la profesora; casa estilo con-mi-propio-esfuerzo, una mezcla del palacio de gobierno y Beverly Hills; casa estilo buque, la chola no alcanza al ojo de buey y no te abre por miedo, todo medio seco; tudores de añadidos criollos; casa torta de pistache de uno que la cagó y sale feliz hacia un Cadillac rosado de hace cinco años, estacionado en la puerta; edificio para galán argentino ya establecido, con departamento tipo pisito que puso ella; edificio bien terminado, muy caro, venta de departamentos en propiedad horizontal, que está de moda; edificio altísimo, orgullo nacional, ¡yo ahí por nada con los temblores que hay en Lima!, con muchas oficinas de alquiler y, en el punto más alto, penthouse para amigo soltero de Juan Lucas (De Un mundo para Julius, 1970).

Tercera y última entrega de sus antimemorias (Lima: Peisa 2019)

Alfredo Bryce Echenique se ha ido, como el caballero que fue siempre, después de haber enunciado esa frase tan latinoamericana, que no existe en otros idiomas, que traducida al alemán quedaría ridícula, pero que toda persona bien educada no puede dejar de "decir" cuando se retira de un escenario en el que se está: "Con permiso", como reza uno de sus últimas publicaciones: Permiso para retirarme (Antimemorias 3). Solo queda contestar: Cómo no. Siga usted, Alfredo. Y muchas gracias.


Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936 - Lima, 2025)

  

En la Casa de la Literatura de Múnich (13 de mayo de 2004)

Se ha ido el novelista en lengua castellana más prolífico de los últimos cien años. Un gigante de la novela. Sus lectores nos hemos quedado en la orfandad, aun sabiendo que algún día llegaría el punto final a la verdadera novela del paso por la Tierra de Mario Vargas Llosa. Fui admiradora y estudiosa de su obra novelística; volví una y otra vez a muchas de sus novelas, de sus ensayos sobre la novela; llegué a ofrecer cursos de su obra en colegios y universidades, para audiencias 'forzadas' a seguirme, y pero también en otras instituciones culturales diversas, y librerías, en un intento optimista por contagiar mi entusiasmo a auditorios de lectores en potencia. Publiqué algún artículo académico tratando de analizar ciertos aspectos de sus novelas. Y hoy, 13 de abril de 2025, tras el anuncio de su pacífico retiro de este mundo ––como lo han dado a conocer sus familiares–– mi estudio, ad portas de publicarse, sobre la novela vargasllosiana en su estética y su práctica, se ha convertido en homenaje póstumo. Su partida duele a pesar de su gran legado, porque un vacío paternal se percibe y da vértigo. En lo muy, pero muy personal, me queda la convicción compartida, y ahora heredada para siempre, de su visión en torno a un aspecto inherente a la recepción de la novela: 

"Aunque existe la tendencia a considerar a la novela el género literario popular por excelencia, la verdad es que siempre fue un género de minorías, aunque sin duda, minorías más numerosas que las que leían poesía, o frecuentaban los teatros para espectar dramas y tragedias. El entretenimiento de veras popular jamás lo proporcionaron los libros, sino los circos, las ejecuciones e inquisiciones públicas, los estadios, y, en épocas modernas, la radio, el cine, la televisión y, pronto, el Internet. Por leve y trivial que sea, un libro exige un esfuerzo intelectual, una reelaboración conceptual e imaginaria de la materia verbal que a la mayoría de los seres humanos, aun en las sociedades más cultas, les divierte muy poco, mucho menos, en todo caso, que aquellas actividades o espectáculos donde pueden renunciar a toda obligación de discernimiento crítico o de coparticipación creativa (algo que es inconcebible con la operación de leer literatura, aun de misérrima calidad). No digo que esté mal que sea así; digo sólo que siempre ha sido así, y quienes leyendo ficciones la han pasado muy bien, pese, o precisamente, por la inversión de trabajo intelectual e imaginativo que ello les exige, han representado siempre un sector relativamente pequeño del conjunto de la sociedad".*

Ideas estas que en esa oportunidad el Premio Nobel peruano dio como respuesta al rotundo enunciado dado por el escritor Eduardo Mendoza ––respecto a que la novela era un género que podía darse por muerto–– y que aquel mismo escritor barcelonés recularía años después, rectificando que en realidad habría que decirse que los que habían muerto eran los lectores de novelas. En este caso, estoy segura de que los lectores de la novela vargasllosiana serán los imperecederos. Ese parece ser, de momento, mi gran consuelo.

* (Mario Vargas Llosa 2000: "La muerte de la novela", Ius et veritas 20, p. 452)

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Diez años de herencia poética 'novísima'

LEOPOLDO MARÍA PANERO, POR ÉL MISMO (München, 5 März 2024)

Al poeta Leopoldo María Panero

Hace diez años el mundo de las letras castellanas y de la poesía novísima se vio conmovido por la partida de Leopoldo María Panero, internado desde hacía varios años atrás en un sanatorio psiquiátrico en Las Palmas de Gran Canaria. Desde ese territorio español frente al África Leopoldo María Panero se trasladó en el año 2008 hasta Gandía, invitado por la firma Palmer Giles Vidres. Dicha empresa, de forma extraordinaria, participaba en el Festival de las Fallas de Gandia (a celebrarse del 18 al 20 de marzo) con la exposición de una única falla a base de cristal —bautizada como Falla de Vidre— y no, del tradicional material combustible de papel y cartón con el que se fabrican las figuras gigantes a quemarse en esos días festivos. Aquella moderna instalación de vidrios azules —colocada en el Patio de Armas del Palacio Ducal de los Borja del 15 de marzo al 5 de abril— comprendía además un programa cultural —que abarcó teatro, danza, canto, proyecciones audiovisuales y poesía— en el que Leopoldo María Panero participó como invitado especial en la vernissage y los cuatro días siguientes. 

De las entrevistas al poeta más maldito de todos los 'novísimos' me queda el recuerdo de un ser impresionante y lúcido, a pesar de la oscuridad en la que tal vez se sumían sus ideas más cuerdas, ya en esos años. La sensibilidad estética no la perdió nunca ni el fuego para encender cualquier lectura de poesía. 

Hete aquí cuatro poemas, grabados mientras lo entrevistaba durante esos días*, para volver una y otra vez sobre su legado: 

--> LA TEA HUMANA

--> ABANDONO (Fragmento)

--> AMANECER EN LA BIBLIA

--> OCTAVO POEMA DE LA VIEJA

Ofelia Huamanchumo de la Cuba

Múnich, 5 de marzo de 2024



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* El poeta Leopoldo María Panero (Madrid, 16 de junio de 1948 – Las Palmas de Gran Canaria, 5 de marzo de 2014) participó en recitales poéticos y diálogos con periodistas en el Patio de Armas del Palacio Ducal de los Borja, en Gandía, Valencia, entre algunas mañanas y tardes, y las noches del 15 al 19 de marzo del año 2008, y regresó a Canarias el 21 de marzo. Para darle un toque performático a la inauguración de la exposición, el poeta y el moderador se acomodaron al interior de la jaula para aves exóticas, que data del siglo XVII y que hoy, renovada, adorna aquel recinto.

(De izq. a der.) Leopoldo Maria Panero y el moderador (Gandia, 2008)
© Ofelia huamanchumo de la Cuba


 

In memoriam Javier G. Vilaltella

Se acaba de ir un grande antes de tiempo: Javier Vilaltella*, así lo llamábamos. Fue un amigo, un maestro, un conversador alturado de los temas más polémicos entre las tradiciones históricas y de las cuestiones más espinosas de la actualidad cultural. Un gran estudioso de la Hispanística, a ratos cultista, pero siempre atento al acontecer inmediato y a la novedad. 

Quienes fuimos alguna vez estudiantes suyos en la Universidad Ludovico y Maximiliano de Múnich allá por los comienzos de este milenio, lo conocimos cuando Javier se acercaba —solo oficialmente y en teoría, pues nunca cesó en la práctica— a sus últimos años profesionales antes de su jubilación. En ese entonces el entusiasmo del que parecía ignorar muchas cosas iban en él de la mano con la humildad del crack que lo conoce todo. Tal vez érase ahí de donde emanaba ese espíritu tan jovial y contagiante que supo inspirar e impulsar en sus estudiantes, a saber, un estilo de vida algo sui géneris: el del hispanista que no se queda en las elucubraciones, sino que da el gran salto loco a la 'acción artística'; el de quien no se estanca en la reflexión crítica sino que se atreve a probar la expresión estética en carne propia, para saber de lo que se está hablando. Para Javier, la cultura, el cine, las letras, el teatro, eran entes vivos, cuyo consumo y producción, nos decía, podrían estar en nuestras manos, como estudiantes que éramos, de literatura, lingüística y ciencias culturales.

Fue de esa manera como Javier impulsó la formación del grupo de teatro Yerbabuena hacia el verano de 2001, con alumnos del Instituto de Romanística de la LMU, con el que llegamos a poner algunas piezas en representaciones de fin de semestre o sketchs cortos por las celebraciones navideñas.

Flyer - SS 2002

Divertidos y exitantes llegaron a ser también aquellos encuentros del Cuentacuentos, en el cuarto piso del edificio que es hoy el Philologicum, donde tantos estudiantes, principiantes y avanzados en español, así como nativos, nos juntábamos una vez a la semana bajo la tutela de Javier para cultivar el ancestral arte de la narración oral. Espontánea y performáticamente, dábamos vida en voz alta y semiteatralizada a muchos cuentos de autores consagrados, o a veces a relatos de nuestra propia cosecha, de cuya numerosa lista hacíamos una selección para presentarla en una gala especial al final de cada semestre. En ese entonces nos podíamos dar el lujo de apropiarnos por una noche del segundo piso de la entonces Biblioteca de Hispanística, que acondicionábamos para ello, y a lo cual quedaba invitado todo el Instituto. A media luz, con velas y un pequeño reflector, flores y frutas sobre las mesas, y las precisas copas de vino, azuzábamos la magia de la literatura, la vivíamos e intentábamos —con algo de éxito, creo— contagiarla a los espectadores.
Cover del programa de mano - SS 2003

Casi veinte años después, es decir, hasta hace muy poco, quienes fuimos sus alumni, y vivimos en esta ciudad de Múnich, continuamos coincidiendo con Javier en los teatros de Schwabing, en lecturas poéticas y tertulias literarias, en presentaciones de libros, en festivales de cine, siempre dispuesto él a un "après", o sea, a un intercambio de opiniones críticas después de los eventos.

¡Gracias por todo, Javier! Quienes te apreciamos y pudimos tener la suerte de aprender tanto contigo, tenemos la seguridad de que te vas con la frente en alto, tal vez repitiendo esos versos de Amado Nervo: ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!  Así sea.


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 Javier González Vilaltella (Tarragona, agosto 1939 - München, febrero 2022)

Recordando a Carlos Eduardo Zavaleta


Carlos Eduardo Zavaleta en el Instituto Cervantes de Múnich, marzo 2006.


Hace cinco años, en uno de los inviernos más crudos que Alemania no vivía hacía buen tiempo, el profesor Carlos Eduardo Zavaleta pasaba por esta ciudad de Múnich, invitado a una serie de eventos literarios y culturales, junto con otros escritores peruanos. Fue así como tuve el gusto de oírlo leer fragmentos de su hermosa novela Pálido, pero sereno (1997).
Por hacerle una especie de pequeño homenaje, más que un gesto de mera atención, tuve la idea de invitar al profesor Zavaleta una de las tardes a conocer más de cerca esta vieja y moderna ciudad. Aceptó entusiasta; pero debido a la abundante nieve que se había acumulado por todas las calles y las bajísimas temperaturas, hubo pocas posibilidades para largos citytours, así que a pedido suyo decidimos concentrarnos sólo en la Catedral, pues él deseaba ir a una iglesia a orar por su esposa, fallecida hacía poco. Ya acaecida la noche cenamos en un restaurante instalado en uno de los edificios más antiguos del medieval centro histórico, donde la velada transcurrió en amena conversación e interesante entrevista, que publiqué en una revista del medio peruano[1]. Lo que recuerdo con mayor nitidez de ese diálogo fue su sencillez al responder mis interrogantes bastante halagadoras sobre cuestiones en torno a su obra, siendo un escritor y un profesor de la talla que todos conocemos.
Ahora, después de su repentina partida, se vienen de golpe los recuerdos e intento hurgar en mi memoria la imagen de cómo llegué a su obra, y me veo leyendo, suspendida casi mi respiración, el afiebrado monólogo interior de un singular personaje femenino. Sí, ese fue el primer cuento que leí del profesor Carlos Eduardo Zavaleta: “Juana la campa te vengará”. Y ese es el cuento que leeré ahora mismo, como inicio a un ciclo, personal e íntimo, de relectura de su obra.
La literatura peruana ha perdido a un ilustre escritor y maestro de maestros.
Carlos Eduardo Zavaleta en el patio medieval (Alter Hof) de Múnich, marzo 2006.

[1] Revista QUEHACER 159, mar-abr 06. También fragmento en:

Las eternas enseñanzas de Luis Jaime

Las anécdotas de y con el profesor Luis Jaime Cisneros, que todos los que fuimos alumnos y alumnas suyos hemos rememorado en estos días a causa de su triste partida, podrían llenar miles de hojas de un grueso cuaderno In memoriam. Yo creo que quienes conocimos al maestro Luis Jaime lo recordaremos siempre con gratitud por ese preciso momento en que en nuestras vidas se atrevió a dejar una marquita, una pequeña huella que sólo los abnegados forjadores logran hacer y que provocan un giro en el camino de nuestras existencias, para bien. Y es que fue justamente su faceta como docente lo que yo más admiré de su persona: esa entereza que hasta los últimos momentos de su vida lo llevó a no desfallecer en la noble tarea para la que vino al mundo.

Cuando hace algunos años encontré en mi buzón de correos un sobre con el borde blanquirojo del correo peruano y con una rotulación hecha a máquina de escribir, cuál no sería mi sorpresa al abrir la carta y confirmar que el remitente que anunciaba el sobre era la voz de mi profesor de antaño en la Católica, Luis Jaime Cisneros, en puño y letra. Hasta aquí me habían seguido en feliz reencuentro luego de mucho tiempo – con motivo de la publicación de mi primer libro – su voz alentadora y sobretodo consejera, además de su confianza de amigo, capaz de compartir los recuerdos que esta hermosa ciudad de Múnich le traían y sus últimos proyectos de publicación e inquietudes.

Ese fluido intercambio epistolar ya no podrá concretizarse ninguna vez más, a partir de ahora, en su consabido rito de un encuentro anual en la biblioteca de su casa en Miraflores, allá en mi lejana Lima. Por suerte, en el tiempo eternizado de sus enseñanzas lo veré una y otra vez, maestro Luis Jaime. ¡Hasta siempre!.

ANTOLOGÍA FOTOGRÁFICA: Josemari Recalde

In memoriam
Esta es la foto que ahora he querido compartir con los lectores de su poesía, que celebran en estos días la aparición de su Libro del sol y otros poemas, edición a cargo de Intermezzo Tropical.
Mis infinitas gracias a los colegas del diario El Comercio de Lima por darle difusión a esta foto rescatada, de agosto de 1999, en su suplemento El Dominical (28.febrero.2010). Ahora la vuelvo a publicar aquí con mayor calidad para todos los seguidores de la vida y obra del poeta peruano Josemari Recalde Rojas (Lima, 1973 - 2000). Para ellos va. Gracias a todo por darle difusión. Están autorizados. ¡No olviden poner los créditos!


Fuente de la imagen: http://e.elcomercio.pe


Diario EL PERUANO 12.enero.2011


Fuente: https://elmontonero.pe/columnas/josemari-recalde-el-poeta-solar
22.dic.2020


La poesía última de Wáshington Delgado

Testimonio de una alumna (Fragmento)

A pesar del silencio que yace tras la partida del insigne catedrático y poeta Wáshington Delgado (Perú, 1927 – 2003), nos queda el consuelo de comprobar que su voz lírica no se ha apagado, pues logró salir a luz, a fines de setiembre último, un poemario suyo parcialmente inédito, que – ironías el destino – se convirtió en una celebración póstuma. Se trata de su único libro editado en España, con el título Cuán impunemente se está uno muerto; estructurado en dos partes: “Traslado de restos” y “Hombre a pie”. La edición se llevó a cabo bajo el auspicio de la revista La Poesía, señor Hidalgo, que se edita en Tarragona, y estuvo al cuidado de otro gran poeta, Juan González Soto, quien además se encargó del prólogo “La serana claridad en un mundo alarmante”.

Algunos meses antes de ser publicados, como un bálsamo de sabiduría desde la distancia, me llegarían hasta Múnich tres hermosos poemas que el gran maestro me enviara de su cosecha - escritos en noviembre 2000 en su casa de Miraflores, donde siempre recibía a sus amigos con generosidad y cariño -, y que nunca imaginé serían sus últimas lecciones en vida de esa poesía alta y suave como fue la suya: Caracol en el tiempo, Whisky en el Paraíso e Iremos a Lisboa.

Iremos a Lisboa

Iremos a Lisboa

a comer sardinas y beber vino verde,

es un ideal como cualquier otro.

Subiremos a la manuelina

Torre do Belem

para contemplar la ciudad

al borde del mar.

Nos abriremos a la melancolía

de los fados que cantan

o quisieran cantar las provincianas (sic)

muchachas de servicio.

Recibiremos un baño de vida

en los cabarés del puerto

donde se escuchan canciones angoleñas

hechas de luz y color, puras

como primaverales deseos.

Viajaremos a Coimbra

para mojarnos en la sombra

y en la sabiduría

de su vieja universidad.

Respiraremos sin tregua

el paisaje rural

y el olor de los vinos

en Tras os Montes.

Iremos a tierras portuguesas

o a cualquier otro sitio

que nos levante un ideal en el alma,

el de comer sardinas, por ejemplo,

y beber vino verde.

Miraflores, marzo 2003.


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Imagen: Carátula de Cuán impunemente se está uno muerto.

NOTA DE PRENSA Múnich, 07.Oct.2003