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Joyas bibliográficas de la Biblioteca Nacional del Perú para el mundo


La Biblioteca Nacional del Perú ha puesto a disposición en su portal de internet un catálogo digital en el que se encuentran valiosos manuscritos de autores peruanos, partituras históricas, publicaciones del fondo editorial de la misma biblioteca, clásicos de la literatura mundial y hasta títulos nuevos.

Brilla de manera especial el material agrupado bajo el rubro  Colecciones Destacadas (Ricardo Palma, Nicolás de Piérola, Raúl Porras Barrenechea, Paul Rivet, entre otras) donde se encuentra el Fondo Antiguo "Memoria Recuperada", en el que se albergan valiosos documentos jurídicos, eclesiásticos, historiográficos, de desde mediados del siglo XVI, así como obras de gran relevancia para la cultura peruana.




        El acceso al material es gratuito, en línea, a través de su página web, en el enlace BIBLIOTECA DIGITAL.

Fotos Detalle de la Biblioteca Digital (BNP)















¡A leer todo el mundo!

Cooperación científica y cultural entre Alemania y Perú

Alemania y Perú 
"El Centro Universitario de Baviera para América Latina (BAYLAT) es una organización del Ministerio de Educación, Ciencia y Arte del Estado Libre de Baviera, que fomenta la relación entre Instituciones de Enseñanza Superior y de Investigación de Baviera y de América Latina, promociona a Baviera como centro de tecnología e innovación en los países latinoamericanos y promueve la cooperación científica con América Latina", con estas palabras se presenta en su portal de internet la institución alemana con sede en la Friedrich- Alexander- Universität Erlangen-Nürnberg que se ocupa de establecer lazos entre ambos continentes para promover las investigaciones en ciencia, tecnología y cultura facilitando los caminos para la firma de convenios interinstitucionales que den espacio al intercambio entre las naciones. 
                Con ese motivo el BAYLAT y el Consulado General del Perú en Múnich ofrecieron una recepción de bienvenida a una delegación de diferentes autoridades representantes de universidades peruanas   ---Dr. Jorge Alva (Rector UNI); Dr. Walter Estrada (Vicerector UNI); Dr. Peter Busse (U. de Lima); Dra. Silvia Iglesias León (Decana  de la Facultad de Geología, Minera, Metalúrgica y Geográfica de UNMSM),  Sr. Eithel Manrique (U. San Pablo); Dr. Víctor Urrunaga (Alianza Estratégica) y a docentes de los programas de universidades bávaras con especialidades en Perú y Latinoamérica (Ludwig-Maximilians- Universität München, Centro de Estudios Latinoamericanos de la Katholische Universität Eichstätt-Ingolstadt, entre otras). Al acto social siguió una agenda con un programa que incluía un taller y reuniones para el cierre de algunos convenios, como el firmado entre la UNI y la Universidad de Ciencias Aplicadas de Hof.
  
Palabras del Rector de la UNI (Perú) en el coctail de bienvenida
ofrecido a las autoridades universitarias peruanas en Múnich.

En el Día Internacional de la Mujer


Las noches de LUPI - en Berlin Latinale (Biscaia, España: Ed. LUPI, 2017)



Soltera, casada,
viuda, divorciada


Las niñas se embrutecen en rima.

Saltan la cuerda
vaticinando su destino:
¡Soltera, casada,
viuda, divorciada!

Juegan a la ronda
concienciando su servilismo:
¡Que sepa coser, que sepa bordar,
que sepa abrir la puerta para jugar!

Guardan silencio
confiándose a padre y novio:
¿En qué oficio la pondría?
¡Mata-tiru-tiru-lá!

Hasta que ya señoritas
si tienen suerte
descubren el verso libre
y se rebelan.

Ofelia Huamanchumo de la Cuba
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Publicado en: Las noches de LUPI - en Berlin LATINALE (Biskaia, España: Ed. L.U.P.I. - La Única Puerta a la Izquierda, 2017; pág. 62; ISBN. 978-84-946568-2-8).

El poema Soltera, casada, viuda, divorciada fue publicado en español y traducido al alemán por CHRISTINA LIDNER para la revista digital SIGNATUREN - MAGAZIN y su sección "Barrio Latino".

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El poema Nulípara de hoy fue publicado en mayo de 2017 en la revista electrónica Las Críticas, dirigida por Nataly Villena Vega, en edición especial por el Día de la Madre. Fue traducido al alemán por Laura Haber y publicado en la revista Lateinamerika Nachrichten - Die Monatszeitschrift /519-520/sep.-oct2017/pág.43
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Otra si digo:   "Mujeres que viajan solas"



La novela peruana y la violencia política de los 80'


Prólogo a La novela peruana y la violencia política de los 80'
[Fragmento]

Cuando en el discurso de las diferentes disciplinas humanas se piensa para el caso del Perú en la violencia de los ochenta, solemos ubicarnos en un contexto histórico del siglo pasado de nuestra sociedad peruana, que fue marcado por un nefasto mal que dio en llamarse con distintos términos lo que acaso creara además acaloradas discusiones en los más diversos estudios: guerra interna, guerra popular, conflicto armado, terrorismo. Lo cierto es que dichos fenómenos estuvieron caracterizados por una marcada presencia de violencia en varios sentidos: criminal, social, estructural, ideológica y política, que cual círculo vicioso parecían ser causa y consecuencia de dicho generalizado mal social. Las investigaciones y la crítica que han tratado la violencia de los ochenta, presente en la literatura peruana inspirada en las vivencias de dicha época, han apuntado sobre todo a revisarla como elemento temático de las historias. Frente a ello, la propuesta, en cambio, renovada que el presente libro La novela peruana y la violencia de los 80' muestra, apunta a dilucidar, además de ello, el efecto estructural que deviene de la presentación de la misma en la trama de las historias, así como las diferentes funciones que cumple a nivel narratológico.
             Este libro es, pues, un lúcido y minucioso estudio de los elementos que conforman la arquitectura literaria de las obra escogidas. Se trata de un conjunto de novelas representativas, en las que el tema de la violencia no aparece de manera tangencial, ni como mero trasfondo temático, sino que constituye eje central de la configuración de los personajes y del acontecer narrativo.
     [...]
           Como se ha visto, la presente publicación promete llenar algunos vacíos que la crítica literaria haya podido dejar en el estudio de las novelas aquí seleccionadas  [Lituma en los Andes, Rosa Cuchillo, Abril Rojo, La hora azul, Hienas en la niebla, El rincón de los muertos, Adiós Ayacucho, La barca), y espera también ser punto de partida para nuevas revisiones. Pero sobre todo, el presente estudio espera asentar el camino para nuevas lecturas de las obras literarias escogidas, que comparten en común la búsqueda de una explicación a la violencia ochentista y, con ello, la esperanza de vislumbrar un camino de paz para la todavía convulsionada realidad social peruana.


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LA NOVELA PERUANA Y LA VIOLENCIA POLÍTICA DE LOS 80'. Eduardo Huarag Álvarez.
ISBN-13: 9781533616944  (2016)
Presentación de Salomón Lerner Febres (Rector emérito PUCP).
Edición: Eduardo González Viaña.
Axiara Editions y Academia Norteamericana de la Lengua Española.

De libros, quipus y mafias


Entrevista a Ofelia Huamanchumo de la Cuba
Por Fernanda Gayoso



Ver booktrailer

Ofelia Huamanchumo la Cuba (Lima, 1971) ha publicado en julio de este año la novela corta Por el Arte de los Quipus, bajo un joven sello editorial (Vagón Azul Editores) de su ciudad natal. La autora, radicada en Alemania, teje en su ópera prima una entretenida historia sobre las peripecias que pasan dos filólogos, un peruano y una española, de paso por el Perú, mientras van tras las pistas de un manuscrito colonial que descifraría el misterio del sistema de comunicación prehispánico de los quipus. Se interponen en el camino la pasión y la locura, pero también las mafias, tema polémico sobre el que la escritora y docente universitaria ha accedido a conversar.


Con tu novela Por el Arte de los Quipus inauguras un tema en la literatura actual peruana asociado al género que está de moda, conocido como ‘de aventuras bibliófilas’. Lo que llama la atención es que no sigues la tradición de ir por el camino de la novela histórica que se remite a recrear tramos paralelos al pasado historiográfico conocido, o rellenar vacíos, sino que tú tocas más que todo acontecimientos actuales, a manera de denuncia, como es el tema del robo de libros y manuscritos antiguos de instituciones en el Perú.  ¿Qué te llevó a ello?
En realidad esta novela era inicialmente otra historia, que nunca pude desarrollar: la de unos coleccionistas de estampillas, y estaba tejida en torno a las mafias de vendedores de sellos postales falsificados que alguna vez rondaron por la feria dominical de filatelistas que se llevaba a cabo en el patio del Correo Central de Lima. Ese esbozo de novela que algunos amigos míos leyeron, durmió por mucho tiempo hasta que en el año 2011, cuando yo tenía preparado un viaje de investigación a Lima, un día antes de mi vuelo, a finales de febrero, el director de la Biblioteca Nacional del Perú anunció en comunicado público oficial el cierre de la institución debido a los robos habidos, y por inventarios, etc. Yo no pude cancelar el viaje y entonces con el tiempo que ya no necesitaba para pasarme el mes entero en bibliotecas y archivos limeños decidí sentarme a escribir la novela sobre libros perdidos o perseguidos, con la esperanza de hacer más bulla en torno a ese problema, pero de una manera amena y entretenida, sin tedios ni discursos moralistas como los que le siguieron a la campaña en favor de la recuperación de los libros robados. A mí me llamaba la atención que se conminara a devolver los libros robados a la innumerable masa de peruanos, que seguro que ni en su décima parte había pisado alguna vez la Biblioteca Nacional. Lo que tenía que haberse hecho, aunque pareciera una empresa descomunal, era sacar las listas con número finito de trabajadores, o investigadores, que habían podido tener acceso a los libros que se buscaba y preguntarles primero a ellos dónde creían que podrían estar los libros perdidos; sin ánimo de ofender, claro.

Para ti las mafias que trafican con incunables, documentos de archivos y otros tesoros bibliográficos estarían más relacionadas entonces con personajes con cierto poder en la sociedad peruana: catedráticos, investigadores, religiosos de altos cargos, incluso creas una figura de un candidato a congresista y de un falsificador de documentos que deambula por los pasillos de los Ministerios. ¿Te inventas de la nada esas personalidades o piensas en figuras públicas concretas con nombre y apellido?
Es una mezcla de todo, basándome en anécdotas o historias raras, escuchadas en alguna reunión, o leídas en noticias en la prensa; en todo caso, material que mi fantasía ha inflado, escogidas a dedo porque si el río suena es porque piedras trae. Hace un año o poco más, en la prensa, por ejemplo, cuando yo ya había casi terminado mi novela, apareció una noticia sobre un peruano en Lima que vendía títulos nobiliarios ingleses falsificados, lo cual me causó más que asombro mucha gracia de pensar en los ingenuos compradores. También es por todos conocido el caso de la catedrática italiana que presentó como primicia el hallazgo de unos manuscritos de aparente autoría del jesuita Blas Valera al mundo entero y puso de un plumazo en duda varios tomos de la Historia del Perú, armando una alborotada polémica entre los historiadores más serios. 

A lo largo de la trama novelesca se mencionan, sin embargo, hechos concretos con fechas y lugares que se pueden cotejar con la realidad histórica y actual peruana. Frente a ello en el preámbulo de la novela anuncias que cualquier coincidencia no será casual ni premeditada, sino inevitable. ¿Ha sido así realmente? ¿Por qué?
Es cierto que en la novela se mencionan acontecimientos con- cretos con fecha y lugar, y que tienen un correlato verificable en la realidad. Lo peculiar es que se presentan recontextualizados en otras circunstancias, fruto de mi fantasía. Es una manera borgeana de impostura pero no de personajes, sino de los marcos circunstanciales en los que aparecen ciertos sucesos acaecidos de verdad, por ejemplo, el incendio de la Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, el robo de unos mapamundis de la Biblioteca Nacional de Madrid, el comunicado del director de la Biblioteca Nacional del Perú,  el robo de manuscritos y pinturas coloniales de muchas iglesias y archivos en Arequipa o Cusco, etc.  Y bueno, es inevitable su referencia porque para hablar de la mafia del comercio de libros y patrimonio cultural en el Perú, aunque fuera dentro de una historia de ciencia ficción, no se podría evitar tener que mencionar a la Biblioteca Nacional, a las Iglesias virreinales, a leyes y dictámenes judiciales ‘arreglados’, etc. Con todo ello, yo en mi novela denuncio de una manera sutil y solapada, y no he arremetido contra alguien o algo en concreto con la osadía a la que llegó el gran Heinrich Böll en su novelita El honor perdido de Katharina Blum, cuya advertencia cito en la mía.

En tu historia, al igual que en la que has mencionado de Böll, presentas la trama en una línea continua que narra una crónica, y das saltos en el tiempo para atrás, e incluso al igual que el autor alemán pones la voz de la presunta asesina en estilo directo. ¿Cuánta influencia hay de esa novela del escritor alemán que mencionas en la tuya?
No sé; pero sí es verdad que le seguí los pasos en cuanto al tema de mostrar la enorme influencia que la prensa puede llegar a tener sobre la opinión pública, al punto tal que muchos gobiernos asentados en ciertas democracias de papel latinoamericanas la usan para ejercer su poder, crear cortinas de humo, crear simpatías con ciertos personajes o tendencias, etc. Y ahora yo he tenido un instrumento más fácil para colocar la voz en estilo directo de la protagonista, a través de un blog con el que ella se dirige desde la cárcel ---cosa que vemos que realmente ocurre en la realidad del Perú--- a la opinión pública e incluso logra un grupo de seguidores de su caso.

Por otro lado, y para terminar con las conexiones con Böll, tú ironizas en torno a la prensa amarilla, pero extendiéndote hasta el periodismo radial y televisivo ¿Qué opinión tienes de la prensa peruana actual?
El poco acceso que tengo a la prensa peruana desde donde vivo es a través de Internet. En principio no veo noticieros de TV peruana por Internet ni cable, a lo mucho repaso a diario los titulares de los periódicos que tengan versión online, de todas las ciudades. A diferencia de leer los periódicos impresos, en estos se agregan los comentarios anónimos de los lectores. Yo sólo podría opinar sobre estas fuentes y me parece que lo primero que salta a la vista no es tanto el modo como se ofrecen las noticias, sino los temas, que dan muy poco espacio a la promoción de la cultura y demasiado protagonismo a las noticias de robos, asaltos, asesinatos, etc., y otros delitos del hampa por las calles, como si eso fuera el único acontecer delincuencial peruano; y se deja de lado el silencioso robo que poco a poco va ocurriendo en restos arqueológicos abandonados, en capillas coloniales de lugares alejados de la capital, donde desaparecen cerámicas, óleos de incalculable valor, manuscritos viejos, libros antiguos, etc.

… Como el Arte de los Quipus, ¿por ejemplo?, que lo fechas en tiempos coloniales.
[risas…] Bueno, ese libro me lo he inventado yo, no existe, pero creo firmemente en que debe haber existido en esos años y que alguien se lo robó y lo escondió en algún lugar, o fue incinerado en alguna hoguera inquisitorial, o quizás esté escondido en el Vaticano y alguien dentro de algunos años lo va a sacar a la luz cuando lo encuentre en el basurero de una biblioteca o de una iglesia [risas…]. En la época de la colonia hubo un fructífera producción de libros que se elaboraron con el afán de registrar los usos de las nuevas lenguas que los religiosos que llegaban a América iban pretendiendo describir sistemáticamente; a dichos libros se les llamaba Gramática, o el otro título que se usó mucho fue el de Arte, por ejemplo, en el Perú los más conocidos son, entre otros incunables, la Gramatica o arte de la lengua general de los indios de los reinos del Perú de Domingo de Santo Tomás (1560), o la Gramática y arte nueva de la lengua general de todo el Perú, llamada Lengua Quichua, o Lengua del Inca, de Holguín (1607),  o el Arte de la lengua yunga (1644) de Fernando de la Carrera.

¿De qué trata tu incunable  Arte de los Quipus? ¿Cómo nació?
En la historia que cuenta la novela el Arte de los Quipus (que fecho en 1574) se presenta como un codex, o un manuscrito que nunca se llega a imprimir, por lo tanto no es un incunable en sentido estricto, porque para pasar por la imprenta hubiese tenido que contar con la autorización de la Iglesia, lo cual hubiese sido riesgoso para el autor, pues se hubiese tenido que exponer a una negativa y hasta una confiscación de su obra; quiero decir, …si fantaseamos un poco en torno a la existencia de religiosos extremistas que buscaban ahogar entre los fieles ciertas costumbres de origen prehispánico que pudieran considerarse idolátricas. Obviamente si es un Arte tenía que haber tratado de la descripción del ‘idioma de los quipus’, por pintarlo muy sencillamente, o sea, era un libro que explicaba las formas de elaborar y decodificar los nudos que servían para todo un sistema de comunicación.


¿Por qué escogiste el tema de los quipus como objeto central de tu novela inclinándote hacia ciertos géneros, como el policial y la novela negra? ¿Nostalgia por el Perú?
En realidad, el libro que me invento y titulo Arte de los Quipus, que aparece en la novela, ‘nació’ ---como me preguntaste antes--- de una frustración personal, de una resignación frente a la imposibilidad de ir más allá en las investigaciones en torno a los quipus. Eso me llevó a tocar el tema de los quipus simplemente. Se ha escrito mucho en torno a los quipus en estudios serios, y pero también en otros que sólo parecen serios, se ha especulado a diestra y siniestra, y creo que ni siquiera el hallazgo de una cosa como una piedra de roseta nos ayudaría a descifrar su misterio. Creo que sólo el hallazgo de un libro, algo así como un Arte de los Quipus, que alguien escribiera en los primeros años de la colonia nos llevaría a algo. Ese libro alguien lo tiene que haber escrito, mi intuición de lectora, pasional y concienzuda, de crónicas, gramáticas, confesionarios, memorias geográficas, libros de viaje, etc, de la época, pero también de documentos judiciales y de la administración colonial, me llevan a pensar que algo así tuvo que haberse escrito. Algún día se encontrará ese manuscrito [risas…]. Ése es mi sueño loco. Y, bueno, la ciudad de Múnich es el marco perfecto para escribir en esos géneros, a diario la ciudad ofrece conferencias y lecturas de autores del género policial, hay librerías especializadas en el género Krimi, se ruedan series policiales para la tele por sus calles, en sus barrios viven autores famosos del género, en fin, hay ambiente suficiente para inspirarse sin muchas nostalgias, sino con los pies bien puestos en la realidad. Y quiero decir en la ‘realidad literaria’ porque Múnich es una de las ciudades más seguras y con menor porcentaje de delincuencia en Alemania, casi un paraíso.

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Novela POR EL ARTE DE LOS QUIPUS 

Antiedición de relatos


            En el invierno de 1998, gracias al fenómeno del Niño, el frío no pasó por Lima. Así pude ese año, en una veraniega noche limeña de un insomne 28 de julio, armar un librito con un puñado de cuentos míos ––recopilados de talleres, concursos y otros experimentos–– para que un editor los publicara.
  
             Mas la tecnología, o el destino, o mi torpeza con las computadoras, hizo en aquel entonces que por un error humano me quedara sin mis materiales, truncándose así el plan.

              Casi quince años después, gracias a la tecnología, o al destino, pude recuperar muchos de aquellos escritos y colgarlos por fin en la red, como una antiedición de aquel librito, pecado de juventud de oficio.  

Y ahora los he podido publicar en Alemania, en versión impresa, asequible a todo el mundo a través del portal de la editorial.



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Entrada actualizada: dic 2015

Por una biblioteca digital

Mentalidad colonial actual: saber es 'haber'

A pesar de los tiempos que corren, cuando cada vez son más los archivos digitales de incunables que las bibliotecas más grandes del mundo ponen a disposición de todos en la red, no deja de sorprender el poco interés de los estudiosos peruanistas en dar un salto significativo en ese sentido. Entre la comunidad académica peruanista aún parece persistir la actitud de creer firmemente no sólo en eso de que saber es poder, sino que se ha alcanzado un fanatismo coleccionista del que cree que poseer ’saber’ es tener en su haber la más grande cantidad de fotocopias de originales de incunables y libros de anticuario, así como de documentos escaneados de manuscritos coloniales, obtenidos de bibliotecas o archivo mundiales para uso restringido.
           Si bien la reproducción digital de documentos coloniales no niega ni pretende reemplazar la labor paleográficain situ, sino complementarla, o incluso incentivarla, lo cierto es que el gran problema en la discusión sobre las versiones de textos coloniales peruanos asequibles en la red va en otra dirección:  tiene que ver no tanto con el Privilegio o los derechos de autor (copyright) –pues en su mayoría esos libros serían en principio de dominio público– sino con la pertenencia y ubicación de los ejemplares en tal o cual institución, pública o privada, o persona particular. De otro lado, colgar en la red incunables coloniales, o libros raros, impresos en el Perú de los siglos XVI, XVII y hasta XVIII, supone un costo que quizás muchas instituciones nacionales –archivos, conventos, bibliotecas peruanos–  no estén en capacidad –y no tanto, en voluntad– de cubrir. Pese a esta zona gris, si todo aquello fuera una barrera realmente infranqueable, no existirían ciertas pocas páginas no comerciales, como http://www.idolatrica.com/.
                   Por todo ello, no sería mala idea que las autoridades intelectuales y políticas del Perú lleven a cabo un plan lector Digital colonial –pero en serio–, es decir, una especie de proyecto a gran escala que materialice el acceso a las fuentes primarias y primeras del pasado peruano de una forma acorde con los tiempos, es decir, de una manera democrática e inclusiva, vía Internet. Mientras mayor número de personas y estudiosos tengan acceso a esas lecturas, mayor será la posibilidad de debate, a todo nivel, pues la esencia del saber radica en su efecto multiplicatorio. Así, los endiosados intelectuales que vengan con sus misteriosas fotocopias bajo el brazo y hablen de cosas que nadie conoce, tendrán que abrir el ruedo para dar paso a una discusión de más voces con autoridad.
                   La Biblioteca Nacional del Perú tiene un número muy reducido de obras coloniales en su portal digital; del mismo modo, falta todavía que den el gran paso los archivos de conventos, y otras instituciones peruanas (el Archivo General de la Nación, el Arzobispal, bibliotecas universitarias, etc.).
                  Ojalá que así como se ‘recuperaron’ las piezas prehispánicas de Yale, se conserven para la posteridad en un portal digital peruano ciertas piezas coloniales a las que deberíamos tener acceso todos y que se encuentran en haber (es decir, en el ‘poder’) de particulares. Pienso en el Arte de la lengua Yunga [Lima: 1644], por mencionar sólo un ejemplo que haga referencia a las imágenes que acompañan este texto.

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Publicado en el blog LETRAS MULERAS (http://ofeliah.lamula.pe/).

Rosario Ponce y la literatura

El caso de Rosario Ponce abordado por la prensa peruana a manera de novela por capítulos me ha hecho despertar asociaciones con grandes obras de la literatura. En primer lugar, a propósito de estar releyendo Conversación en La Catedral (1969) de Vargas Llosa, empiezo a preguntarme: “¿En qué momento se jodió Rosario?”. ¿Se jodió Rosario cuando sobrevivió ante los ojos de una sociedad peruana, que es en gran parte machista, cucufata y novelera?; es decir, ¿se jodió Rosario cuando la prensa ventiló, en base a verdades o mentiras, pasajes de su vida para ganarle la fama de ‘rompecatres’ – a sabiendas de que la mayoría de peruanas y peruanos apuesta por la virginidad femenina para el matrimonio, y piensa que es pecado y promiscuidad que una mujer se acueste con más de un hombre en la vida, y encima sea madre soltera?; ¿o se jodió cuando sus padres, en una de sus primeras reapariciones en televisión semanas después de su hallazgo, encendieron el morbo y la suspicacia de la prensa amarilla al interrumpir a Rosario, pidiéndole al periodista que cortara la grabación puesto que de ese tema no le estaba permitido hablar a su hijita?

Esta última pregunta me lleva a formularme otra, para evaluar el papel que la prensa ha jugado en todo esto. He recordado así una obrita de la literatura alemana, uno de esos libros curiosos al que siempre vuelvo por algún motivo: Die verlorene Ehre der Katharina Blum oder Wie Gewalt entstehen und wohin sie führen kann[1] (1974) de Heinrich Böll.

La novela de Heinrich Böll – donde el narrador omnisciente nos dice que Katharina es inocente – mantiene una asociación opuesta en relación al honor perdido de Rosario Ponce, puesto que para el caso de la joven peruana no hay una voz – ningún narrador omnisciente – por encima del discurso directo de la prensa que nos convenza de su inocencia y apueste por su dignidad. Todas las constelaciones de personajes al alrededor de los protagonistas que acompañan la truculenta historia de Rosario Ponce tienen fe en la voz de la Fiscalía, que cual narrador omnisciente se pronunciará muy pronto. La novela de Böll cuenta el desdichado destino de Katharina Blum, una joven trabajadora que ha logrado salir adelante en la vida con mucho esfuerzo, a pesar de su triste infancia y un no menos desafortunado divorcio. La vida de la joven se arruina cuando en una de las tantas fiestas que se dan durante el famoso carnaval de Colonia, ella entabla conversación con un hombre, guapo y atractivo, para terminar enamorándose de él y llevándolo a su departamento a que pase la noche con ella. En la mañana es despertada por tropas especiales de la policía que irrumpen en su hogar buscando a dicho sujeto, que entonces ya ha abandonado el sitio, por ser supuestamente un delincuente de alta peligrosidad, acusado de robo y asesinato. De esa manera Katharina Blum se ve envuelta en una historia de la que ya no puede salir debido al acoso de la prensa amarilla, que va tejiendo su supuesta complicidad con el buscado por la policía a través de titulares morbosos, a base de mentiras y declaraciones trasgirversadas, sobre todo a cargo de un periodista de la más baja moral y sin ética, a quien ella termina asesinando de un balazo y yendo por ello a la cárcel.

Es aquí donde recuerdo otro gran libro de la literatura alemana: Justiz (1985) de Friedrich Dürrenmatt. Una novelita negra, un Krimi, que viene bien al caso, puesto que me hace pensar en la posibilidad latente de que a Rosario Ponce gracias a la Justicia[2] – vista como cuerpo de leyes y sus prácticas – se le pueda, o no, frente a su reclamada dignidad perdida, hacer justicia[3] – valor cultural de la sociedad, lo justo. Esta novela trata del caso de un estudiante de Derecho que recibe la oferta de un profesor de su Facultad para llevar un caso judicial extraordinario: el de probar en base a las leyes existentes la inocencia de un hombre, el mismo profesor, quien asesina de un balazo a una persona delante de testigos. El astuto estudiante logra probar la inocencia del asesino gracias a su eficiente dominio de los códigos y leyes, lo cual despierta finalmente en los lectores una serie de reflexiones éticas en torno a las leyes y a lo verdaderamente justo.

Y entonces cabría preguntarse, a propósito de este último punto, si es justo o no, que se tome a mal que Rosario Ponce incurra en el campo de las letras para escribir sus propias Memorias del Colca, o como quiera titular su testimonio. No hallo respuesta, se me vuelven a abrir más asociaciones con otros libros hasta detenerme en el del futbolista alemán, Phillip Lahm, 27 años de edad, un deportista encantador que hace poco se animó a encargarle a un literato la escritura y edición de sus memorias: Der feine Unterschied. Wie man heute Spitzenfußballer wird[4] (2011), quizás con el único disimulado fin de desmentir rumores de la instigadora prensa en torno a su supuesta homosexualidad. El libro se ha vendido mal que bien, aunque después de su lectura no le conste a nadie que el futbolista patee, o no, con los dos pies.

En conclusión, inocente, o sólo cómplice dolosa, Rosario Ponce ya no podrá escapar del personaje infraliterario y pedrocamachero que se ha hecho de su persona, o en el que ella misma está a punto de convertirse por su propio puño.

***


[1] El honor perdido de Katharina Blum. O cómo la violencia puede surgir y adónde puede conducir.

[2] Traducido del alemán Justiz.

[3] Traducido del alemán Gerechtigkeit.

[4] La fina diferencia. Cómo llegar a ser un futbolista estrella.




Recordando a Carlos Eduardo Zavaleta


Carlos Eduardo Zavaleta en el Instituto Cervantes de Múnich, marzo 2006.


Hace cinco años, en uno de los inviernos más crudos que Alemania no vivía hacía buen tiempo, el profesor Carlos Eduardo Zavaleta pasaba por esta ciudad de Múnich, invitado a una serie de eventos literarios y culturales, junto con otros escritores peruanos. Fue así como tuve el gusto de oírlo leer fragmentos de su hermosa novela Pálido, pero sereno (1997).
Por hacerle una especie de pequeño homenaje, más que un gesto de mera atención, tuve la idea de invitar al profesor Zavaleta una de las tardes a conocer más de cerca esta vieja y moderna ciudad. Aceptó entusiasta; pero debido a la abundante nieve que se había acumulado por todas las calles y las bajísimas temperaturas, hubo pocas posibilidades para largos citytours, así que a pedido suyo decidimos concentrarnos sólo en la Catedral, pues él deseaba ir a una iglesia a orar por su esposa, fallecida hacía poco. Ya acaecida la noche cenamos en un restaurante instalado en uno de los edificios más antiguos del medieval centro histórico, donde la velada transcurrió en amena conversación e interesante entrevista, que publiqué en una revista del medio peruano[1]. Lo que recuerdo con mayor nitidez de ese diálogo fue su sencillez al responder mis interrogantes bastante halagadoras sobre cuestiones en torno a su obra, siendo un escritor y un profesor de la talla que todos conocemos.
Ahora, después de su repentina partida, se vienen de golpe los recuerdos e intento hurgar en mi memoria la imagen de cómo llegué a su obra, y me veo leyendo, suspendida casi mi respiración, el afiebrado monólogo interior de un singular personaje femenino. Sí, ese fue el primer cuento que leí del profesor Carlos Eduardo Zavaleta: “Juana la campa te vengará”. Y ese es el cuento que leeré ahora mismo, como inicio a un ciclo, personal e íntimo, de relectura de su obra.
La literatura peruana ha perdido a un ilustre escritor y maestro de maestros.
Carlos Eduardo Zavaleta en el patio medieval (Alter Hof) de Múnich, marzo 2006.

[1] Revista QUEHACER 159, mar-abr 06. También fragmento en: