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| "A Carmela, la peruana", soneto de Federico García Lorca |
Entre la vasta obra del poeta Federico García Lorca (Granada, 5 de junio 1898 — 19 de agosto 1936) se encuentra un peculiar poema, dedicado a una mujer de origen peruano que —según un estudioso del poeta andaluz (Rozas 1976)—, le habría hecho unos obsequios en su paso por España, junto con quien fuera tal vez su esposo, o su hermano. Federico García Lorca tituló con dedicatoria a esa mujer aquel poema: “A Carmela Cóndon agradeciéndole unas muñecas”; sin embargo, luego habría cambiado el título resaltando que se trataba de una “peruana”. Aquellos versos reunidos en un soneto rezaban así:
A Carmela, la peruana
Una luz de jacinto me ilumina la mano
al escribir tu nombre de tinta y cabellera
y en la neutra ceniza de mi verso quisiera
silbo de luz y arcilla de caliente verano.
Un Apolo de hueso borra el cauce inhumano
donde mi sangre teje juncos de primavera,
aire débil de alumbre y aguja de quimera
pone loco de espigas el silencio del grano.
En este duelo a muerte por la virgen poesía,
duelo de rosa y verso, de número y locura,
tu regalo semeja sol y vieja alegría.
¡Oh pequeña morena de delgada cintura!
¡Oh Perú de metal y de melancolía!
¡Oh España, oh luna muerta sobre la piedra dura!
(De: Federico García Lorca, "Poesía - Poemas Sueltos", en Obras Completas; Editorial Aguilar; pp. 546-547).
Lo cierto es que en una parte significativa de su obra poética y sus piezas teatrales los personajes centrales son figuras femeninas; como, por ejemplo, en el poema "La monja gitana", del Romancero Gitano (1928):