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Reminiscencias en el Aniversario de Lima

 

 Fragmentos del capítulo XII (Berlín: Ed. Epubli, 2018)

«Con mesurado suspenso y chispas de humor negro se parodian en esta novela Por el Arte de los Quipus (Lima: Vagón Azul Editores, 2013) las típicas cuitas de las aventuras bibliófilas, exponiendo los quehaceres de dos paleógrafos, un peruano y una española, entre archivos, bibliotecas y ferias de libros usados de la actual ciudad de Lima. Muertes, asesinatos, amoríos, bajas pasiones y extrañas maldiciones envuelven a todos los que corren tras las pistas de ese manuscrito colonial de incalculable valor: el "Arte de los Quipus", de 1574. La entretenida historia pone sobre el tapete varias preguntas en torno al misterioso mercado negro que trafica con libros y manuscritos coloniales, desaparecidos de respetables instituciones culturales y religiosas del Perú.»

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(Salamanca, 2018)



Novelando Iberoamérica Hispana en el Siglo XXI

 







Novelando Iberoamérica Hispana en el Siglo XXI. Comentarios y reseñas de novelas (München: Epubli, 2021) es un conjunto de reseñas y comentarios breves a novelas publicadas en el siglo XXI, no siempre en su primera edición, en formato digital, impreso, o novela gráfica, de autores iberoamericanos de habla hispana. Se trata de una selección arbitraria de textos que escribí —para diarios impresos; para informes de editoriales en busca de autores; para algún lugar de internet: mis blogs Café con Letra, Literatur Hispanoamerikas, Crítica Digital; u otras plataformas digitales: Google-Books, Goodreads, La mula— poco después de la publicación de la novela respectiva. Sirva para muestra un botón panorámico de las novelas que se publicaron, y llamaron mi atención, desde comienzos de este siglo hasta antes de la pandemia.

Ver:  Índice 
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Edición impresa EPUBLI:

Edición digital EPUBLI: 

 ISBN 987-754937-91-4 (e-book / 152 KB)



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NOVELANDO IBEROAMÉRICA HISPANA EN EL SIGLO XXI (München; Edición EPUBLI, 2021)
disponible también a través de los siguientes portales / librerías online:









AGENDA ANIVERSARIO DE LIMA: 18 de enero

 Presentación de la edición digital de 

LA NOVELA LIMEÑA 1920 - 2019


Fuente de la image: Facebook- fanpage de LIMA LEE
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Autores de La novela limeña de "Hogar" (1920):

José Gálvez
Ignacio A. Brandariz
"Juan de Zavaleta"
Reynaldo Saavedra Pinón
Luis Alberto Sánchez
Ricardo Vegas García
Raúl Porras Barrenechea
"Jacobo Tijerete"
Juan Bromley
Felipe Rotalde
Félix del Valle
Gastón Roger
Luis Fernán Cisneros

Autor@s de La novela limeña 2019
Alina Gadea
Daniel Soria
Rosa Carrasco Zuleta
Martín Roldán Ruiz
Miguel Ángel Vallejo Sameshima
Miguel Ruiz Effio
Carolina Cisneros Pinedo
Julia Wong
Pedro Félix Novoa Castillo
Gabriel Rimachi Sialer
Francisco Ángeles
Jennifer Thorndike

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Más detalles sobre la edición impresa de LA NOVELA LIMEÑA: 


Entrevista al editor Juan Manuel Chávez 


Sobre la edición digital:

 CASA AMÈRICA CATALUYNA

La novela limeña 2019




Detalle de la Revista Semanal HOGAR, año 1, 1920
(Ejemplar resguardado en la Biblioteca Nacional del Perú)

En el año 1920 la revista limeña HOGAR  inició la publicación de una novela colectiva de entrega por capítulos ---que llegaron a ser trece,  del número 31 al 50, desde agosto a diciembre de ese año---, cada uno de los cuales estuvo a cargo de un autor distinto, entre otros: José Gálvez, Raúl Porras Barrenechea, Félix del Valle. En dicha trama, presentada al inicio como La novela limeña de "Hogar", se retrataron las costumbres y vida de los limeños dando el marco de fondo a las caracterizaciones de los personajes principales.  Un par de décadas después uno de los autores que había participado en aquel proyecto, Luis Alberto Sánchez ---quien para ese entonces ya era un reconocido catedrático---  reeditó aquel material en la forma de un solo libro, titulándolo La Novela Limeña (Lima: Imprenta UNMSM, 1967).

La novela limeña; edición Municipalidad de Lima 2018
A manera de homenaje a esa primera y ya legendaria publicación ---que se ha convertido en la fuente más antigua de registro del nombre del coctail peruano 'pisco sour' y otras costumbres limeñas--- la actual gestión de la Municipalidad de Lima, en el marco de su programa LIMA LEE, dirigido por Alex Alejandro Vargas, ha llevado a cabo un proyecto peculiar. Bajo la dirección editorial de Juan Manuel Chávez, escritor y editor peruano, se ha reeditado aquella primera versión en tres volúmenes, La Novela limeña 1920, cuya misma trama además ha sido reescrita por la pluma de autores contemporáneos (Alina Gadea, Daniel Soria, Rosa Carrasco Zuleta, Martín Roldán Ruiz, Miguel Ángel Vallejo Sameshima, Miguel Ruiz Effio, Carolina Cisneros Pinedo, Julia Wong, Ofelia Huamanchumo de la Cuba, Pedro Novoa, Gabriel Rimachi Sialer, Francisco Ángeles, Jennifer Thorndike) en términos recreados al año 2019 ---de ahí que el nuevo título rece: La novela limeña 2019---  y publicada en dos volúmenes (nrs. 14 y 15 de la colección Lima Lee) como parte de las ediciones en conmemoración del Bicentenario de la Independencia del Perú, celebración a la que se sumará el municipio capitalino.

Léase aquí entrevista a Juan Manuel Chávez acerca de La novela limeña para la revista digital LIMA EN ESCENA.

Una novela del poeta José Pancorvo

"Demonios del Pacífico Sur" (Lima: Mesa Redonda, 2013; 237 págs.)

A fines de febrero se cumplieron dos años de la partida de una de las voces más particulares de la lírica peruana: la de la poesía de José Antonio Pancorvo Beingolea (Lima 1952- 2016). Voz mística y posmoderna la suya, popular y culta, de rescate de figuras de la retórica clásica y la poética más antiguas, y, a su vez, del cultivo de los temas ancestrales y giros híbridos más actuales de la cultura andina peruana. Entre los poemarios de este ilustre poeta destacaron:  Profeta el cielo (Lima: Alba Editores, 1997; 156 págs.); Tratados Omnipresentes - Perfect Windows (Lima: Gonzalo Pastor Editor, 2000); Pachak Paqari - Épicas del Trono del Sol (Lima: Fondo Editorial de Cultura Peruana, 2003; 171 págs.); Estados Unidos Celestes - Aerodinámicas a la Poesis Mystica (Lima: Hipocampo Editores, 2006; 49 págs); Boinas Rojas a Jerusalém (Lima: [edición privada], 2008); Amanecidas violentas de Mundos (Lima: Sol Negro Editores, ago. 2009; 71 págs.); y en selección personal Los Éxtasis de Incarrey - Antología poética (1989-2009) (Arequipa: Cascahuesos Editores, set. 2009; 94 págs.).
Pese a su magnífica obra lírica, poco se ha dicho de su producción narrativa. De ahí que sea especial ocasión esta para volver a llamar la atención y animar a sus lectores a revisar su única novela publicada en vida: Demonios del Pacífico Sur (Lima: Grupo Editorial Mesa Redonda, 2013; 237 págs.).[1]
Dicha novela presenta la exposición de las diferentes taras sociales, morales, políticas, psicológicas, y hasta religiosas, surgidas de las rencillas bélicas habidas a lo largo del pasado de dos países, Perú y Chile, cuyos traumas, perogrulladas y desarraigos parecen encontrar sus orígenes en demoníacas ambiciones personales y colectivas de diversos actores sociales a lo largo de un tiempo inconmensurable ––que se concentra entre los comienzos del XIX hasta el presente siglo–– en un espacio geopolítico etiquetado en el discurso histórico como ‘el Pacífico Sur’.
La novela está estructurada de la siguiente manera: Primera parte (14 acápites), Segunda Parte (9 acápites) y un Epílogo (7 acápites); todos los acápites introducidos por abundantes y significativos epígrafes que dan tono a la narración; además van titulados y mantienen dos tipos de narrador. El que prima es el de uno omnisciente, que va contando la historia principal por medio de vasos comunicantes que narran lo que realizan los diferentes personajes de forma paralela. Otras voces llegan a través de acápites conformados por epístolas, mientras que una única voz de uno de los personajes aparece un par de veces y triunfa en el acápite final elevando la historia a un nivel de reflexión filosófica y vital que pocos escritores suelen lograr.
El argumento central de la novela trata de las peripecias de un Mayor de la Fuerza Aérea del Perú, Alberto Núñez, en su afán por resolver un problema familiar en la Lima de este siglo. Con ayuda de su hijo Daniel y otros compañeros de clases de su sobrina ––la adolescente Jessica–– intentará buscar de la manera más discreta posible una solución al mal que aqueja a la muchacha, quien parece haber sido poseída, mientras jugaba a la ouija, por un espíritu maligno que la hace hablar con voz masculina en alemán y gritar lisuras e insultos. Las cosas no serán tan sencillas: el único religioso exorcista, el padre Magenau, vive en Santiago de Chile y hay que llevarlo a Lima, objetivo que Núñez se traza, despertando por ello suspicacias entre los miembros del Ejército chileno, y también entres sus colegas peruanos, en torno a los motivos por los que un miliar peruano visita Chile de forma extraoficial. Paralelamente a esta historia principal se entrelazan ––por medio de epístolas entre particulares de las altas esferas de la sociedad peruana de comienzos del siglo XIX–– las cuitas de ciertos personalidades de entonces, en su afán por ahogar los planes independentistas entre los ejércitos chilenos. En estos textos resaltan dos aspectos. En primer lugar, los textos se presentan como transcripciones modernizadas por un personaje compilador, estrategia literaria que funciona bien para quitarles el tedio que podría representar su lectura para un lector no especializado, imitando el discurso coloquial sin muchos amaneramientos ni formalidades, de manera que se vuelve ameno. Y en segundo lugar, en el contenido de los viejos textos epistolares se mencionan nombres o circunstancias que suscitan conexiones con datos de la realidad que acontece en la historia principal del siglo XXI. Llama la atención también que en estas cartas participe una voz femenina, clara y visionaria para su época, y que se mencionen algunos nombres de nobles de ascendencia prehispánica ––ficticios o no––, como parte de la historia marginal de la independencia peruana;  y se citen abundantes composiciones líricas (poemas, sonetos, coplas, décimas, etc.). Ambas historias ––la principal y la que se entreteje en las cartas–– se juntan cuando el lector se da cuenta de que las epístolas que aparecen en la novela son las que ha entregado el padre Magenau al joven Daniel, en su afán por motivarlo al estudio de la Historia, y a la comprensión de la Iglesia y la Fe.
Demonios del Pacífico Sur es una novela juvenil de aventuras, en donde el nivel del lenguaje y la amenidad con que se narra, así como la forma y las materias que se tocan o subrayan (el uso de Internet, las costumbres de los jóvenes, el tono optimista y el acento marcial de las composiciones líricas, la aventura, la ternura, la prioridad dada a los valores y principios al momento de actuar, etc.), acentúan su carácter fresco y esperanzador.
José Pancorvo, cuyos temas predilectos en la poesía se debatieron entro lo militar y lo divino, lo andino ancestral y lo actual, publicó, pues, una excelente novela, capaz de atrapar a escolares y estudiantes, de Perú y Chile, así como al lector más exigente y lúcido. Porque brillantez y sencillez solo pueden alcanzarse con la pluma de la sabiduría, como fue la suya. 




[1] En 2013 publiqué la reseña a esta novela en mi blog Letras H - Literatur Hispanoamerikas.
Esta nota se acaba de publicar también en: VALLEJO & Co. (febrero 2018).

La novela peruana y la violencia política de los 80'


Prólogo a La novela peruana y la violencia política de los 80'
[Fragmento]

Cuando en el discurso de las diferentes disciplinas humanas se piensa para el caso del Perú en la violencia de los ochenta, solemos ubicarnos en un contexto histórico del siglo pasado de nuestra sociedad peruana, que fue marcado por un nefasto mal que dio en llamarse con distintos términos —lo que acaso creara además acaloradas discusiones— en los más diversos estudios: guerra interna, guerra popular, conflicto armado, terrorismo. Lo cierto es que dichos fenómenos estuvieron caracterizados por una marcada presencia de violencia en varios sentidos: criminal, social, estructural, ideológica y política, que cual círculo vicioso parecían ser causa y consecuencia de dicho generalizado mal social. Las investigaciones y la crítica que han tratado la violencia de los ochenta, presente en la literatura peruana inspirada en las vivencias de dicha época, han apuntado sobre todo a revisarla como elemento temático de las historias. Frente a ello, la propuesta, en cambio, renovada que el presente libro La novela peruana y la violencia de los 80' muestra, apunta a dilucidar, además de ello, el efecto estructural que deviene de la presentación de la misma en la trama de las historias, así como las diferentes funciones que cumple a nivel narratológico.
             Este libro es, pues, un lúcido y minucioso estudio de los elementos que conforman la arquitectura literaria de las obra escogidas. Se trata de un conjunto de novelas representativas, en las que el tema de la violencia no aparece de manera tangencial, ni como mero trasfondo temático, sino que constituye eje central de la configuración de los personajes y del acontecer narrativo.
     [...]
           Como se ha visto, la presente publicación promete llenar algunos vacíos que la crítica literaria haya podido dejar en el estudio de las novelas aquí seleccionadas  [Lituma en los Andes, Rosa Cuchillo, Abril Rojo, La hora azul, Hienas en la niebla, El rincón de los muertos, Adiós Ayacucho, La barca), y espera también ser punto de partida para nuevas revisiones. Pero sobre todo, el presente estudio espera asentar el camino para nuevas lecturas de las obras literarias escogidas, que comparten en común la búsqueda de una explicación a la violencia ochentista y, con ello, la esperanza de vislumbrar un camino de paz para la todavía convulsionada realidad social peruana.


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LA NOVELA PERUANA Y LA VIOLENCIA POLÍTICA DE LOS 80'. Eduardo Huarag Álvarez.
ISBN-13: 9781533616944  (2016)
Presentación de Salomón Lerner Febres (Rector emérito PUCP).
Edición: Eduardo González Viaña.
Axiara Editions y Academia Norteamericana de la Lengua Española.

Para leer novela policial latinoamericana


A PRÓPOSITO DE LA NOVELA NEOPOLICIAL  
Mientras huya el cuerpo (Lima: Editorial Estruendo Mudo, 2012)
de Ricardo Sumalavia.

Una entrevista con el autor, entre las pausas del Congreso "Reims, Champagne, París. Imágenes de Francia en la literatura latinoamericana". Reims, Francia, enero 2014.

Ricardo, yo te conocía como el especialista en la novela policial peruana. ¿Qué es la novela policial? ¿Cuál es la neopolicial?


Yo estuve dedicado una etapa, como dices,  a los estudios en torno a la novela policial. Ése es un género que tiene unas reglas fijas y determinadas en sus diversas etapas. Tanto en la novela policial clásica, donde un investigador no forma parte de un cuerpo de investigación, más bien es un aficionado, pero que utiliza su capacidad de razonamiento para resolver estos crímenes; como en otra etapa, donde sobresale el detective privado, cuya moral a veces se confunde con la del criminal que está en los bajos fondos; este detective es un marginal, que se vale de su razonamiento y de su acción física directa, en un medio además en que la novela va sirviendo también de crítica social.

¿Con cuál de ambas se identifica la literatura latinoamericana?
En el caso latinoamericano en estos últimos años la novela policial se identifica más con esta segunda descripción del detective, que no siempre tiene necesariamente esa profesión, sino que se trata de profesores, periodistas, gente que busca un verdad.

¿La novela policial entonces puede tener como figura central a alguien que tenga otra profesión, alguien que no sea necesariamente policía?
Exactamente, pero que se vale de su razonamiento porque quiere encontrar cierta justicia, pero que, sin embargo, sabe desde el comienzo que no la va a encontrar; la busca pero sabe que no la va a encontrar.

Si la novela policial clásica trata de un delito que es esclarecido por un detective, ¿de dónde sale esta tradición variada, o cómo se genera en el caso latinoamericano?
En el caso latinoamericano la novela policial es mucho más flexible porque digamos que no hay una tradición de confianza en el cuerpo policial como un ente de regulación de justicia, nunca la habido lamentablemente, más bien de desconfianza. Eso hace que los detectives de la literatura policial latinoamericana pertenezcan a otros espacios.

¿Y el término neopolicial cuándo y dónde nace?
Es un término creado por Vásquez Montalbán. Por otro lado, es un tema desarrollado por el cubano Leonardo Padura. Según estos escritores, una parte de la literatura latinoamericana se vale de las estrategias del género policial, pero sólo como un pretexto, nada más, y esas estrategias pueden aparecer en mayor o menor medida únicamente para hacer un despliegue de personajes y una problemática social determinada; entonces terminan siendo una especie de estrategias de la novela policial manipuladas, o sea que se genera un género que ya no es puro. De hecho, no estamos en una época de géneros puros. Ese carácter nuevo genera el término 'neopolicial', como un paso adelante que utiliza los modelos anteriores, nada más.

Y la cuestión del humor, ¿se permite humor en este tipo de novelas o desde el momento en que éste aparece pierde su carácter policial?
No, más que el humor yo diría más bien la ironía, que es un elemento que está mucho más presente, es un rasgo que se encuentra con frecuencia pero no es determinante. Eso tiene que ver más con el autor, con la novela misma, pero no necesariamente es una condición de la novela policial. Puede aparecer, o suele aparecer, porque está el detective muy vinculado con lo marginal y eso le genera un discurso en el que él trata de aproximarse pero también tomar distancia, entonces la ironía le permite ese juego de aproximación y distancia.

Y sobre el tipo de narrador de las novelas policiales peruanas ¿cuál es el que abunda, un omnisciente o un narrador protagonista?
Bueno, suele ser un género en el que puede haber un narrador omnisciente o un protagonista, aunque suele ser más el narrador protagonista. Ahora, si hablamos específicamente del Perú, no hay verdaderamente una tradición de novela policial peruana de la que podamos decir que hay ciertos rasgos precisos, como puede ser el caso la novela policial en Argentina, Cuba, México.

¿Por qué no hay una tradición marcada de novela policial en el Perú?
Es difícil de responder. Tenemos todas las condiciones sociales, literarias, etc. La sociedad, el estado, el crimen, el realismo tienen tradición en la narrativa peruana, pero debe haber otro tipo de factores que no han nutrido este tipo de tradición. Esto es algo muy curioso porque fíjate que la tradición del cuento policial se inicia de la mano con la tradición del cuento fantástico. Edgar Allan Poe es el iniciador del cuento fantástico moderno y del policial. Son dos caminos hacia la verdad, hacia la razón, que te lleva hacia lo verificable, lo comprobable, o hacia lo fantástico, lo improbable.  En el caso peruano parece que hemos optado más por lo fantástico, donde ya hay una larga tradición, pero sin embargo no tanto por el lado del policial.

¿Crees que para el caso peruano la novela policial tienda hacia la novela negra o tenga un parentesco ineludible con ella?
Sí, claro. La novela negra es un término que se ha ido ampliando respecto de su significado original, pero que representaba este caso de la novela americana, tipo Dashiell Hammett, Raymond Chandler, donde hay una participación directa del detective, del submundo, del crimen, de las mafias. En el caso nuestro, la novela negra peruana creo que ha asumido un poco esas características.

¿Qué nos recomiendas de la buena novela policial peruana o latinoamericana?
Yo diría Leonardo Padura, que me parece un escritor estupendo. Paco Ignacio Taibo.  Hay un chileno que tiene novelas policiales que me gustan mucho: Roberto Ampuero. Y bueno, hay una lista muy grande. Creo que la tetralogía de Leonardo Padura, titulada "Cuatro estaciones" con el detective Mario Conde, es un buen ejemplo, una gran entrada.

Si tuvieras que resumir tu novela 'neopolicial' Mientras huya el cuerpo en pocas palabras ¿qué dirías?
Mi obra Mientras huya el cuerpo es una novela fragmentaria que busca formar una armonía a partir de un caos, busca una verdad, en ese sentido el género policial sí me favoreció.
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Entrevista publicada también en: Revista Digital S5 (Chile), 2014.

Encantadora velada con Enrique Vila-Matas


El pasado 12 de setiembre el Instituto Cervantes de Múnich acogió en su sala de conferencias al gran Javier Vila-Matas para un selecto número de asistentes.
                 Con los reflectores a viva luz sobre la mesa ceremonial y el auditorio en penumbras se dio paso en exquisita atmósfera a las palabras del reconocido autor. Vila-Matas comenzó la reunión creando un agradable suspenso en base al relato de un sueño. Todo para confesarnos que al despertar aquella vez había dudado de su existencia, pues el personaje que él mismo encarnaba en su pesadilla le había parecido más real que su misma persona y se había sentido ya entonces  un impostor.  
                   
Ese parece seguir siendo el tema que apasiona a Vila-Matas, desde los viejos tiempos de su novela Impostura (1984).  Entre otras revelaciones, contó haber encarnado en algún momento de su vida el papel de ser su propio editor y escribir el prólogo a uno de sus libros; así como haber creado personajes borgeanos inexistentes, a los que, no obstante, sus lectores se habían encargado de darles vida en la realidad, creándoles páginas en la Wikipedia. Por otro lado, sabe que él mismo tiene más de una cuenta en el Facebook a su nombre, llevadas por otras personas.
                 Interesantes resultaron también las observaciones que hiciera ---tal vez sin notarlo--- sobre los idiomas como puentes de comunicación prescindibles. Contó, por ejemplo, que una de sus pasiones era la cultura irlandesa, por lo que desde hace mucho tiempo sigue la tradición de visitar esas tierras isleñas anualmente, y de disfrutarlas al máximo, sin haber aprendido hasta ahora una palabra de irlandés. Por otro lado, afirmó que no es consciente del cambio de idiomas que hace mientras habla a diario, intercalando el catalán con el castellano, según los interlocutores con quienes converse.  Se diría que, para Vila-Matas,  el diálogo humano y la literatura están por encima de los idiomas. De ahí que el motivo de la ceremonia se centrara en la presentación de su novela Dublineska, en su versión traducida al alemán,  entre cuyos temas se encuentra aquello que resulta ser el escenario principal de fondo:  una ciudad impostora, que juega a ser, y no ser, la ciudad de Joyce.

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Imagen:  Detalle de libro autografiado por un impostor de Vila-Matas.

De libros, quipus y mafias


Entrevista a Ofelia Huamanchumo de la Cuba
Por Fernanda Gayoso



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Ofelia Huamanchumo la Cuba (Lima, 1971) ha publicado en julio de este año la novela corta Por el Arte de los Quipus, bajo un joven sello editorial (Vagón Azul Editores) de su ciudad natal. La autora, radicada en Alemania, teje en su ópera prima una entretenida historia sobre las peripecias que pasan dos filólogos, un peruano y una española, de paso por el Perú, mientras van tras las pistas de un manuscrito colonial que descifraría el misterio del sistema de comunicación prehispánico de los quipus. Se interponen en el camino la pasión y la locura, pero también las mafias, tema polémico sobre el que la escritora y docente universitaria ha accedido a conversar.


Con tu novela Por el Arte de los Quipus inauguras un tema en la literatura actual peruana asociado al género que está de moda, conocido como ‘de aventuras bibliófilas’. Lo que llama la atención es que no sigues la tradición de ir por el camino de la novela histórica que se remite a recrear tramos paralelos al pasado historiográfico conocido, o rellenar vacíos, sino que tú tocas más que todo acontecimientos actuales, a manera de denuncia, como es el tema del robo de libros y manuscritos antiguos de instituciones en el Perú.  ¿Qué te llevó a ello?
En realidad esta novela era inicialmente otra historia, que nunca pude desarrollar: la de unos coleccionistas de estampillas, y estaba tejida en torno a las mafias de vendedores de sellos postales falsificados que alguna vez rondaron por la feria dominical de filatelistas que se llevaba a cabo en el patio del Correo Central de Lima. Ese esbozo de novela que algunos amigos míos leyeron, durmió por mucho tiempo hasta que en el año 2011, cuando yo tenía preparado un viaje de investigación a Lima, un día antes de mi vuelo, a finales de febrero, el director de la Biblioteca Nacional del Perú anunció en comunicado público oficial el cierre de la institución debido a los robos habidos, y por inventarios, etc. Yo no pude cancelar el viaje y entonces con el tiempo que ya no necesitaba para pasarme el mes entero en bibliotecas y archivos limeños decidí sentarme a escribir la novela sobre libros perdidos o perseguidos, con la esperanza de hacer más bulla en torno a ese problema, pero de una manera amena y entretenida, sin tedios ni discursos moralistas como los que le siguieron a la campaña en favor de la recuperación de los libros robados. A mí me llamaba la atención que se conminara a devolver los libros robados a la innumerable masa de peruanos, que seguro que ni en su décima parte había pisado alguna vez la Biblioteca Nacional. Lo que tenía que haberse hecho, aunque pareciera una empresa descomunal, era sacar las listas con número finito de trabajadores, o investigadores, que habían podido tener acceso a los libros que se buscaba y preguntarles primero a ellos dónde creían que podrían estar los libros perdidos; sin ánimo de ofender, claro.

Para ti las mafias que trafican con incunables, documentos de archivos y otros tesoros bibliográficos estarían más relacionadas entonces con personajes con cierto poder en la sociedad peruana: catedráticos, investigadores, religiosos de altos cargos, incluso creas una figura de un candidato a congresista y de un falsificador de documentos que deambula por los pasillos de los Ministerios. ¿Te inventas de la nada esas personalidades o piensas en figuras públicas concretas con nombre y apellido?
Es una mezcla de todo, basándome en anécdotas o historias raras, escuchadas en alguna reunión, o leídas en noticias en la prensa; en todo caso, material que mi fantasía ha inflado, escogidas a dedo porque si el río suena es porque piedras trae. Hace un año o poco más, en la prensa, por ejemplo, cuando yo ya había casi terminado mi novela, apareció una noticia sobre un peruano en Lima que vendía títulos nobiliarios ingleses falsificados, lo cual me causó más que asombro mucha gracia de pensar en los ingenuos compradores. También es por todos conocido el caso de la catedrática italiana que presentó como primicia el hallazgo de unos manuscritos de aparente autoría del jesuita Blas Valera al mundo entero y puso de un plumazo en duda varios tomos de la Historia del Perú, armando una alborotada polémica entre los historiadores más serios. 

A lo largo de la trama novelesca se mencionan, sin embargo, hechos concretos con fechas y lugares que se pueden cotejar con la realidad histórica y actual peruana. Frente a ello en el preámbulo de la novela anuncias que cualquier coincidencia no será casual ni premeditada, sino inevitable. ¿Ha sido así realmente? ¿Por qué?
Es cierto que en la novela se mencionan acontecimientos con- cretos con fecha y lugar, y que tienen un correlato verificable en la realidad. Lo peculiar es que se presentan recontextualizados en otras circunstancias, fruto de mi fantasía. Es una manera borgeana de impostura pero no de personajes, sino de los marcos circunstanciales en los que aparecen ciertos sucesos acaecidos de verdad, por ejemplo, el incendio de la Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, el robo de unos mapamundis de la Biblioteca Nacional de Madrid, el comunicado del director de la Biblioteca Nacional del Perú,  el robo de manuscritos y pinturas coloniales de muchas iglesias y archivos en Arequipa o Cusco, etc.  Y bueno, es inevitable su referencia porque para hablar de la mafia del comercio de libros y patrimonio cultural en el Perú, aunque fuera dentro de una historia de ciencia ficción, no se podría evitar tener que mencionar a la Biblioteca Nacional, a las Iglesias virreinales, a leyes y dictámenes judiciales ‘arreglados’, etc. Con todo ello, yo en mi novela denuncio de una manera sutil y solapada, y no he arremetido contra alguien o algo en concreto con la osadía a la que llegó el gran Heinrich Böll en su novelita El honor perdido de Katharina Blum, cuya advertencia cito en la mía.

En tu historia, al igual que en la que has mencionado de Böll, presentas la trama en una línea continua que narra una crónica, y das saltos en el tiempo para atrás, e incluso al igual que el autor alemán pones la voz de la presunta asesina en estilo directo. ¿Cuánta influencia hay de esa novela del escritor alemán que mencionas en la tuya?
No sé; pero sí es verdad que le seguí los pasos en cuanto al tema de mostrar la enorme influencia que la prensa puede llegar a tener sobre la opinión pública, al punto tal que muchos gobiernos asentados en ciertas democracias de papel latinoamericanas la usan para ejercer su poder, crear cortinas de humo, crear simpatías con ciertos personajes o tendencias, etc. Y ahora yo he tenido un instrumento más fácil para colocar la voz en estilo directo de la protagonista, a través de un blog con el que ella se dirige desde la cárcel ---cosa que vemos que realmente ocurre en la realidad del Perú--- a la opinión pública e incluso logra un grupo de seguidores de su caso.

Por otro lado, y para terminar con las conexiones con Böll, tú ironizas en torno a la prensa amarilla, pero extendiéndote hasta el periodismo radial y televisivo ¿Qué opinión tienes de la prensa peruana actual?
El poco acceso que tengo a la prensa peruana desde donde vivo es a través de Internet. En principio no veo noticieros de TV peruana por Internet ni cable, a lo mucho repaso a diario los titulares de los periódicos que tengan versión online, de todas las ciudades. A diferencia de leer los periódicos impresos, en estos se agregan los comentarios anónimos de los lectores. Yo sólo podría opinar sobre estas fuentes y me parece que lo primero que salta a la vista no es tanto el modo como se ofrecen las noticias, sino los temas, que dan muy poco espacio a la promoción de la cultura y demasiado protagonismo a las noticias de robos, asaltos, asesinatos, etc., y otros delitos del hampa por las calles, como si eso fuera el único acontecer delincuencial peruano; y se deja de lado el silencioso robo que poco a poco va ocurriendo en restos arqueológicos abandonados, en capillas coloniales de lugares alejados de la capital, donde desaparecen cerámicas, óleos de incalculable valor, manuscritos viejos, libros antiguos, etc.

… Como el Arte de los Quipus, ¿por ejemplo?, que lo fechas en tiempos coloniales.
[risas…] Bueno, ese libro me lo he inventado yo, no existe, pero creo firmemente en que debe haber existido en esos años y que alguien se lo robó y lo escondió en algún lugar, o fue incinerado en alguna hoguera inquisitorial, o quizás esté escondido en el Vaticano y alguien dentro de algunos años lo va a sacar a la luz cuando lo encuentre en el basurero de una biblioteca o de una iglesia [risas…]. En la época de la colonia hubo un fructífera producción de libros que se elaboraron con el afán de registrar los usos de las nuevas lenguas que los religiosos que llegaban a América iban pretendiendo describir sistemáticamente; a dichos libros se les llamaba Gramática, o el otro título que se usó mucho fue el de Arte, por ejemplo, en el Perú los más conocidos son, entre otros incunables, la Gramatica o arte de la lengua general de los indios de los reinos del Perú de Domingo de Santo Tomás (1560), o la Gramática y arte nueva de la lengua general de todo el Perú, llamada Lengua Quichua, o Lengua del Inca, de Holguín (1607),  o el Arte de la lengua yunga (1644) de Fernando de la Carrera.

¿De qué trata tu incunable  Arte de los Quipus? ¿Cómo nació?
En la historia que cuenta la novela el Arte de los Quipus (que fecho en 1574) se presenta como un codex, o un manuscrito que nunca se llega a imprimir, por lo tanto no es un incunable en sentido estricto, porque para pasar por la imprenta hubiese tenido que contar con la autorización de la Iglesia, lo cual hubiese sido riesgoso para el autor, pues se hubiese tenido que exponer a una negativa y hasta una confiscación de su obra; quiero decir, …si fantaseamos un poco en torno a la existencia de religiosos extremistas que buscaban ahogar entre los fieles ciertas costumbres de origen prehispánico que pudieran considerarse idolátricas. Obviamente si es un Arte tenía que haber tratado de la descripción del ‘idioma de los quipus’, por pintarlo muy sencillamente, o sea, era un libro que explicaba las formas de elaborar y decodificar los nudos que servían para todo un sistema de comunicación.


¿Por qué escogiste el tema de los quipus como objeto central de tu novela inclinándote hacia ciertos géneros, como el policial y la novela negra? ¿Nostalgia por el Perú?
En realidad, el libro que me invento y titulo Arte de los Quipus, que aparece en la novela, ‘nació’ ---como me preguntaste antes--- de una frustración personal, de una resignación frente a la imposibilidad de ir más allá en las investigaciones en torno a los quipus. Eso me llevó a tocar el tema de los quipus simplemente. Se ha escrito mucho en torno a los quipus en estudios serios, y pero también en otros que sólo parecen serios, se ha especulado a diestra y siniestra, y creo que ni siquiera el hallazgo de una cosa como una piedra de roseta nos ayudaría a descifrar su misterio. Creo que sólo el hallazgo de un libro, algo así como un Arte de los Quipus, que alguien escribiera en los primeros años de la colonia nos llevaría a algo. Ese libro alguien lo tiene que haber escrito, mi intuición de lectora, pasional y concienzuda, de crónicas, gramáticas, confesionarios, memorias geográficas, libros de viaje, etc, de la época, pero también de documentos judiciales y de la administración colonial, me llevan a pensar que algo así tuvo que haberse escrito. Algún día se encontrará ese manuscrito [risas…]. Ése es mi sueño loco. Y, bueno, la ciudad de Múnich es el marco perfecto para escribir en esos géneros, a diario la ciudad ofrece conferencias y lecturas de autores del género policial, hay librerías especializadas en el género Krimi, se ruedan series policiales para la tele por sus calles, en sus barrios viven autores famosos del género, en fin, hay ambiente suficiente para inspirarse sin muchas nostalgias, sino con los pies bien puestos en la realidad. Y quiero decir en la ‘realidad literaria’ porque Múnich es una de las ciudades más seguras y con menor porcentaje de delincuencia en Alemania, casi un paraíso.

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Novela POR EL ARTE DE LOS QUIPUS