Los sapos y las ranas


La diferencia, entre el tipo de anfibios a los que llaman 'sapos' y el otro tipo al que llaman 'ranas', no la supe bien nunca. Al parecer, sería pedante poderlos distinguir cual marisabidilla, pues desde que tengo uso de razón siempre he oído a todo el mundo utilizar ambas palabras casi como sinónimos. 
          La primera vez que escuché alguna referencia a estos animalitos de feo aspecto y color entre verde y marrón, arrugados, con cara de vejestorios y casi de pequeños monstruos, fue en algunas leyendas para niños, donde un sapo se convertía en príncipe al sentir el beso de una joven; o donde una rana sagrada salía de una cocha[1] andina y, de un salto, se comía la moneda de oro para que los deseos de una aclla[2] se cumplieran. Y la primera vez que vi una imagen de estos húmedos anfibios fue en un libro de rimas infantiles, que me recitaba mi hermana mayor, cuando yo aún no sabía leer: "Cucú, cucú, cantaba la rana; cucú, cucú, debajo del agua; cucú, cucú...".  Ahí estaba la ranita color verde chillón, con cara triste, que contemplaba la luna llena en una noche estrellada, sentada, no debajo sino, encima de una hoja de flor de loto en medio de un lago...


---> Seguir leyendo en mi columna BESTIARIO PERSONAL, de la Revista Hispanoamericana de Cultura OTROLUNES (Nr. 40, mayo 2016, año 10), dirigida por el escritor cubano AMIR VALLE.



          



[1] Del quechua: laguna.
[2] Del quechua: doncella destinada al servicio del Inca, en tiempos prehispánicos.

TRADUCCIÓN: Del poeta Daniel Graziadei

El poeta va, y en su andar por el mundo versifica sus aprehensiones. Así es una de las voces contemporáneas más significativas de la ciudad de Múnich. Antologado recientemente en una edición bilingüe en alemán y español, vuelve a atravesar los pasadizos de la traducción para salir ileso a pesar del intrincado desafío: el poeta Daniel Graziadei (Meran, 1981).



klein bleiben
                                      klein bleiben
                                      klein bleiben
                                      & mit einem lächeln
                                      und einem rufezeichen
                                      zeilen überschreiten,
                                      weiterreiten
                                      sonnengleiten


 quedarse pequeño
                                      quedarse pequeño
                                      quedarse pequeño
                                      & con una sonrisa
                                      y un signo de admiración
                                      saltearse líneas
                                      seguir cabalgando
                                      planeando el sol

(Del poemario geh dichter
Augsburg: Iduna Verlag, 
colección Goldene Bücherei,
2010). 



Muestra completa de poemas traducidos al español publicada en la revista digital Vallejo & Co. (marzo 2016):  5 poemas de GEH DICHTER (2010) de Daniel Graziadei

El fuego eterno del poeta José Pancorvo

José Pancorvo (Lima 1962 - 2016)


Juego del fuego

Yo soy el cazador del fuego,
fulminador de las colinas
y calcinando los boscajes
cazo las presas escondidas
con mis hondazos estentóreos.

Yo soy el cazador en fuego
y con tormentas me enceguecen
los animales sorpresivos
y disparando mi arco alegre
me quedaré con sus relámpagos,

Muy por la noche empuño lanza
para enfrentar y acometer
a la infinita esfera viva
que nos sostiene sin cesar
como un sol más que universal.

En fuego y cazador del atroz fuego,
soy trofeo pero hay juego
de voces a relámpagos.








( De: Los Éxtasis del Incarrey. 
Antología Poética 1989 - 2009
por José Pancorvo. Arequipa: Cascahuesos,
 Colección Pájaro de cera 4, 2009; 94 pp.).

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Sobre la novela DEMONIOS DEL PACÍFICO SUR de José Pancorvo