Para leer novela policial latinoamericana


A PRÓPOSITO DE LA NOVELA NEOPOLICIAL  
Mientras huya el cuerpo (Lima: Editorial Estruendo Mudo, 2012)
de Ricardo Sumalavia.

Una entrevista con el autor, entre las pausas del Congreso "Reims, Champagne, París. Imágenes de Francia en la literatura latinoamericana". Reims, Francia, enero 2014.

Ricardo, yo te conocía como el especialista en la novela policial peruana. ¿Qué es la novela policial? ¿Cuál es la neopolicial?


Yo estuve dedicado una etapa, como dices,  a los estudios en torno a la novela policial. Ése es un género que tiene unas reglas fijas y determinadas en sus diversas etapas. Tanto en la novela policial clásica, donde un investigador no forma parte de un cuerpo de investigación, más bien es un aficionado, pero que utiliza su capacidad de razonamiento para resolver estos crímenes; como en otra etapa, donde sobresale el detective privado, cuya moral a veces se confunde con la del criminal que está en los bajos fondos; este detective es un marginal, que se vale de su razonamiento y de su acción física directa, en un medio además en que la novela va sirviendo también de crítica social.

¿Con cuál de ambas se identifica la literatura latinoamericana?
En el caso latinoamericano en estos últimos años la novela policial se identifica más con esta segunda descripción del detective, que no siempre tiene necesariamente esa profesión, sino que se trata de profesores, periodistas, gente que busca un verdad.

¿La novela policial entonces puede tener como figura central a alguien que tenga otra profesión, alguien que no sea necesariamente policía?
Exactamente, pero que se vale de su razonamiento porque quiere encontrar cierta justicia, pero que, sin embargo, sabe desde el comienzo que no la va a encontrar; la busca pero sabe que no la va a encontrar.

Si la novela policial clásica trata de un delito que es esclarecido por un detective, ¿de dónde sale esta tradición variada, o cómo se genera en el caso latinoamericano?
En el caso latinoamericano la novela policial es mucho más flexible porque digamos que no hay una tradición de confianza en el cuerpo policial como un ente de regulación de justicia, nunca la habido lamentablemente, más bien de desconfianza. Eso hace que los detectives de la literatura policial latinoamericana pertenezcan a otros espacios.

¿Y el término neopolicial cuándo y dónde nace?
Es un término creado por Vásquez Montalbán. Por otro lado, es un tema desarrollado por el cubano Leonardo Padura. Según estos escritores, una parte de la literatura latinoamericana se vale de las estrategias del género policial, pero sólo como un pretexto, nada más, y esas estrategias pueden aparecer en mayor o menor medida únicamente para hacer un despliegue de personajes y una problemática social determinada; entonces terminan siendo una especie de estrategias de la novela policial manipuladas, o sea que se genera un género que ya no es puro. De hecho, no estamos en una época de géneros puros. Ese carácter nuevo genera el término 'neopolicial', como un paso adelante que utiliza los modelos anteriores, nada más.

Y la cuestión del humor, ¿se permite humor en este tipo de novelas o desde el momento en que éste aparece pierde su carácter policial?
No, más que el humor yo diría más bien la ironía, que es un elemento que está mucho más presente, es un rasgo que se encuentra con frecuencia pero no es determinante. Eso tiene que ver más con el autor, con la novela misma, pero no necesariamente es una condición de la novela policial. Puede aparecer, o suele aparecer, porque está el detective muy vinculado con lo marginal y eso le genera un discurso en el que él trata de aproximarse pero también tomar distancia, entonces la ironía le permite ese juego de aproximación y distancia.

Y sobre el tipo de narrador de las novelas policiales peruanas ¿cuál es el que abunda, un omnisciente o un narrador protagonista?
Bueno, suele ser un género en el que puede haber un narrador omnisciente o un protagonista, aunque suele ser más el narrador protagonista. Ahora, si hablamos específicamente del Perú, no hay verdaderamente una tradición de novela policial peruana de la que podamos decir que hay ciertos rasgos precisos, como puede ser el caso la novela policial en Argentina, Cuba, México.

¿Por qué no hay una tradición marcada de novela policial en el Perú?
Es difícil de responder. Tenemos todas las condiciones sociales, literarias, etc. La sociedad, el estado, el crimen, el realismo tienen tradición en la narrativa peruana, pero debe haber otro tipo de factores que no han nutrido este tipo de tradición. Esto es algo muy curioso porque fíjate que la tradición del cuento policial se inicia de la mano con la tradición del cuento fantástico. Edgar Allan Poe es el iniciador del cuento fantástico moderno y del policial. Son dos caminos hacia la verdad, hacia la razón, que te lleva hacia lo verificable, lo comprobable, o hacia lo fantástico, lo improbable.  En el caso peruano parece que hemos optado más por lo fantástico, donde ya hay una larga tradición, pero sin embargo no tanto por el lado del policial.

¿Crees que para el caso peruano la novela policial tienda hacia la novela negra o tenga un parentesco ineludible con ella?
Sí, claro. La novela negra es un término que se ha ido ampliando respecto de su significado original, pero que representaba este caso de la novela americana, tipo Dashiell Hammett, Raymond Chandler, donde hay una participación directa del detective, del submundo, del crimen, de las mafias. En el caso nuestro, la novela negra peruana creo que ha asumido un poco esas características.

¿Qué nos recomiendas de la buena novela policial peruana o latinoamericana?
Yo diría Leonardo Padura, que me parece un escritor estupendo. Paco Ignacio Taibo.  Hay un chileno que tiene novelas policiales que me gustan mucho: Roberto Ampuero. Y bueno, hay una lista muy grande. Creo que la tetralogía de Leonardo Padura, titulada "Cuatro estaciones" con el detective Mario Conde, es un buen ejemplo, una gran entrada.

Si tuvieras que resumir tu novela 'neopolicial' Mientras huya el cuerpo en pocas palabras ¿qué dirías?
Mi obra Mientras huya el cuerpo es una novela fragmentaria que busca formar una armonía a partir de un caos, busca una verdad, en ese sentido el género policial sí me favoreció.