RESEÑA: NOVELA “Ahí va el señor G”

Juan Manuel Chávez. Editorial NORMA, Lima 2009, 197 págs.

Juan Manuel Chávez (Lima, 1976) publicó en el año 2009 la novela Ahí va el señor G, dentro de la colección Zona Libre del sello editorial NORMA-Perú. En estos días estuvo de paso por la ciudad de Múnich.

La novela Ahí va el señor G cuenta un episodio – que dura 24 horas – en la vida de un periodista, llamado ‘el señor G’, quien tiene cierto poder en su centro de trabajo, una televisora satelital en Lima, donde él es jefe. Este pasaje que se cuenta en la novela a lo largo de sus casi 200 páginas – divididas en tres partes de 7 capítulos cada una – se inicia con la llegada de un correo electrónico desde Costa de Marfil a la cuenta del famoso periodista, con un pedido de adopción de parte de una quinceañera huérfana africana, Miss Vivia Naná. El padre de esta adolescente africana, acaudalado exportador de cacao, ha fallecido recientemente y así la ha convertido en heredera de una fortuna, a la que ella, por ser menor de edad, no puede acceder. Ese temblor humano que provocará dicha petición en el importante señor G, un hombre solitario y egoísta, nunca preocupado por nadie más que por él mismo, se ubica en la novela en el marco real de un fuerte temblor que ocurre en la ciudad de Lima.

Entre las reflexiones que ese pedido virtual le suscitan al señor G se presentan una serie de anécdotas, evocaciones y recuerdos de su vida, que el autor transcribe en un lenguaje bastante heterogéneo, mezclando en el discurso de la novela diferentes tipos de comunicación, tanto oral como escrita, en sus sentidos concepcional y medial. Entre esos cuadros que rellenan el episodio central de la historia destacan fragmentos informativos como sacados de una enciclopedia; además de algunas experiencias escolares; los sueños universitarios con sus compañeros de estudio; sus amores imposibles por una francesa que conoce en el Cusco; la biografía de una tía suya; la transcripción de llamadas telefónicas del conflicto que lleva desde hace algunos días con el marido engañado de una trabajadora de su empresa, con la que al parecer el señor G ha tenido algo que ver, etc. La proporción con que se presentan estas anécdotas o recuerdos es totalmente dispareja, con distintos tipos y tonos de lenguaje, y a través de diferentes voces en la novela, que le conceden cierto aire experimental y nos ayudan a comprender la frase que el autor mismo ha dicho sobre su libro: “proyecto e ilusión, aventura y temeridad”.

Juan Manuel Chávez al darle un aire de heterogeneidad a la construcción discursiva de su novela, se ha insertado en una línea narrativa cada vez más difundida en novelas en español y que la crítica literaria ha dado en llamar de ‘novelas híbridas’, donde el cuerpo del género novela se construye a base de diferentes tipos de pequeños discursos que sólo se dejan hilvanar por una cuerda que el autor no explicita, sino que el lector debe hallar y atar con esfuerzo a su manera. Claros ejemplos en ese sentido han sido la novela del español Eduardo Lagos, Llámame Brooklyn (2006), y dentro de la literatura peruana la novela El último viaje de Camilo (2009) de Miguel Ildefonso. Ambas tratan de las cuitas de un personaje ejemplar en el intento por armar o reconstruir una historia en base a textos escritos, apuntes de cuadernos de la universidad, cartas, diarios, fragmentos de una novela sin terminar, epitafios, etc. Para el caso de Ahí va el señor G el personaje principal es un tipo deplorable la mayor parte del tiempo, un ser que no inspira ni admiración ni respeto; del mismo modo, los diferentes episodios secundarios, o cuadros, no se unen explícitamente, salvo porque tienen que ver con la vida del personaje central. De esa manera dichos diversos discursos sirven para alcanzar al lector datos con los que pueda reconstruir el perfil psicológico del señor G y adivinar su actitud frente a la disyuntiva que se le ha presentado al comienzo de la historia central. Disyuntiva que queda abierta en la novela, aunque todas las pistas lleven a imaginar que será una experiencia positiva para el señor G y que provocará un cambio sustancial en su vida, para bien.

Con esta entrega Juan Manuel Chávez sigue el camino de las novelas híbridas en la literatura en lengua española, que va siendo cada vez más fructífera.