LECTURA DE POEMAS
Una de las pocas singulares figuras de la poesía peruana escrita por mujeres es Patricia Colchado. Y es que la suavidad y la tersura de sus versos es un elemento que se encuentra difícilmente en la poesía - a veces saturada de aires feministas y fuertes simbolismos eróticos - de jóvenes autoras de las últimas décadas en el Perú.
Después de un silencio de cinco años, tras la publicación de su plaqueta Hypercubus (2000), Patricia Colchado dio a luz su poemario Blumen (Pájaro de fuego, 2005, 75 págs.), con un título en alemán, Flores, que parecía responder a la pregunta de Marlene Dietrich Wo sind die Blumen geblieben? (Dónde quedaron las flores?). Ahí están las flores, donde los sentimientos, el deseo y el cuerpo coinciden para expresarse de la forma más bella. En las hojas que albergan estos poemas florales, como acierta Carmen Ollé, se crea “una atmósfera hecha de veladuras, por la que asoma un mundo que no quiere mostrarse en su cruda naturaleza, sino a través de texturas, aromas y sonidos”. Con su siguiente poemario, Las pieles del Edén (Santo Oficio, 2007, 49 págs. ), Patricia Colchado continua y afianza ésa su voz de delicado lirismo, recreando en versos de clara intertextualidad bíblica, acompañados de gráficos de fina pincelada, ciertas rápidas aunque intensas vivencias de tres protagonistas claves en la constitución simbólica de toda mujer: Eva, Salomé y María Magdalena.
Poemas:
De Blumen (2005):
abriéndose sin temor
mis labios sienten la pulpa
roja tierna
de una fruta
que se hace líquida en mi vientre
entre mis dedos
la noche se prolonga
lila
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(De Eva):
X
Las hojas tiemblan
verso a verso
sobre la punta de nuestros dedos
hechos barro
(De Salomé):
El jardín duerme
sobre el aroma a durazno
de unos caracoles
Llegas tarde otra vez
las lilas arden
en una música sin dioses
Después de rasgar nuestras ropas
regresamos al monte
allí
un tábano
continuaba soñando
con una corona de espinas.
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München, junio 2010