A4 de literatura: Café con Letra N° 4

Editorial -
Lima, marzo 2000

"... a la noche el café sin café restañando el insomnio". Domingo de Ramos.

A diferencia de los inicios del siglo que pasó, la letras en nuestra querida Lima, siglo XXI, no son actividad exclusiva de los grupos dominantes o de una clase política vinculada a la administración del país; el discurso literario no es una parte apenas diferenciada del discurso político oficial. Por ello, si bien es cierto que, aquí y ahora, la cultura en todas sus manifestaciones se desarrolla en los más diversos tonos sociopolíticos, es lamentable que, para el caso de la literatura, la presencia del verso patriotero simpatizante y el panfleto revolucionario opositor se repita y alcance espacios significativos.
Se sabe que a lo largo de la historia literaria de nuestro país hubo grandes figuras que combinaron muy bien sus actividades y pensamientos políticos con el discurso universal que ofrecían sus obras; César Vallejo y Javier Heraud, son un ejemplo. Sin embargo, es triste constatar que actualmente en nuestro pequeño mundo de las letras - prensa, universidad, centros culturales, cafés y bares literarios - consigan infiltrarse politiqueros disfrazados de poetas, de filósofos, de grandes pensadores. Nadie que viva en Lima ha podido dejar de respirar en las últimas semanas un mal olor de aire político que ha logrado colarse en algunos ambientes culturales de la ciudad: recitales poéticos contra la dictadura, literatura por la paz, poetas por la libertad, manifiestos por un país con futuro. Pero: ¿Cuál es la vara para medir la frontera entre arte y revolución? ¿A qué temperatura la fiebre política del artista se convierte en delirio? ¿Cuándo un poema-protesta se transforma en canto universal? ¿Es imprescindible en el arte apuntar a la búsqueda de una identidad política?
Tomando en cuenta que en nuestro medio no se puede hablar de crítica literaria sin abordar el tema político - a pesar de que muchos estudios se apoyan en la interpretación de la conducta de sus creadores frente al poder, antes que en las propias obras - tendré paciencia en esperar a que pasen los huracanes electorales para evaluar las obras sobrevivientes.
Ofeliah.
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(Publicado en Café con Letra, A4 de literatura, distribución gratuita, mil ejemplares, N° 4, marzo 2000, Lima, Perú)

Imagen: Detalle cuadro "H.B P-A. con su hija Flora" (F. von Amerling, 1833).