A4 de literatura: Café con Letra N° 1

Editorial -
Lima, nov 1998

"Y pienso que si no hubiera nacido otro pobre tomara este café". César Vallejo.

Decir que la tertulia literaria limeña está ligada sólo a los cafés y los bares, sería una exageración. Pero más exagerado aún es afirmar - como lo han hecho ya ciertos críticos - que el mundillo literario limeño actual está en relación directamente proporcional a una moda, a una pose, a lo light, al consumo de alcohol y drogas, a las trasnochadas callejeras y a las lecturas en recitales con un público que no es más que la collera de quienes ahí se presentan. Esta falsa visión de parte de observadores y observados pareciera desconocer toda formación académica y ridiculizar una especie de frontera movediza entre la realidad de los literatos peruanos y el arquetipo clásico de marginales que se atribuye a las gentes dedicadas a las letras.
No quiero desacreditar el lado romántico de la actividad literaria porque conozco sus orígenes y su formación a través de la historia. Sé que desde la antigüedad los griegos consideraban al poeta como un ser sagrado a través del cual los dioses se manifestaban, el poeta era un ser que actuaba fuera de sí y no contaba con la razón, sino que era guiado por la inspiración sobrehumana y divina. Los romanos conservaron esas ideas e invocaron también a las musas u otras deidades. Con el cristianismo de la Edad Media las musas fueron reemplazadas por personajes y símbolos cristianos, e incluso por el propio Cristo. También en el Siglo de Oro español se creía que la poesía era algo que venía del cielo. Luego en el Renacimiento surge la idea del poeta como genio, era él quien debía tener buen entendimiento y ser diestro en todas las artes. Más tarde en el Romanticismo se tomó la figura del poeta como hombre marginal y maldito. Es a partir de entonces que se originan otras corrientes del siglo XIX y XX, creyentes de las fuerzas irracionales y los dones extraordinarios de los llamados a escribir pese a la adversidad.
Aquí aceptaré esta recuento histórico sin olvidar que la preparación y la constancia son la base de la ocupación del escritor y del artista, así como esencial es la difusión de toda obra, ya sea en tertulias o en una cátedra, a través de entrevistas radiales o televisivas, por internet o en congresos, en libros o paskines, en revistas o A-cuatros (A4) como éste.
La consigna aquí es difundir guiados por la brújula de la propia sensibilidad estética. Decir ahora o callar para siempre.

Ofeliah.
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(Publicado en Café con Letra, A4 de literatura, distribución gratuita, mil ejemplares, N° 1, nov 1998, Lima. Perú)

Imagen: Detalle cuadro "Retrato de mujer" (Conte, sin fecha)