Homenaje a Manuel Scorza, Múnich, 04. dic 2008


Homenaje a la vida y obra del poeta Manuel Scorza
(Lima 1928 – Madrid 1983) :

Conferencia, exposición bibliográfica y galería de fotos de la época y lugares ficcionalizados en La guerra silenciosa. (Ofelia Huamanchumo de la Cuba, Ludwig-Maximilians-Universität de Múnich, Alemania).

Vigencia de La guerra silenciosa

La historia del Perú es en gran parte una historia de guerras, perdidas o vencidas, ensalzadas o minimizadas, justa o injustamente. La guerra silenciosa fue una de las acalladas inmerecidamente, y que sin embargo logró salir del anonimato gracias a la magia y fantasía del gran ‘cronista de la epopeya india’, Manuel Scorza, quien decidió valerse no de la historia o el periodismo, sino de la literatura, para alzar su voz de protesta frente a una serie de sucesos que atentaban contra la dignidad del campesinado peruano, allá por los años sesenta.

Manuel Scorza había nacido en Lima, en humilde hogar. Sus padres, emigrantes de la sierra, lograron darle una educación privilegiada. Cursó entonces la Secundaria en el Colegio Militar ‘Leoncio Prado’ y estudió Literatura en la ‘Universidad Nacional Mayor de San Marcos’. Participó en política hasta alcanzar prisión y exilio en 1948. Recorrió durante algunos años Latinoamerica, hasta llegar a ser un poeta consagrado, autor de versos como: “Yo no sabía por qué los ríos / se secan en el sueño / y ciertos rostros en los Andes/ son puras miradas melancólicas./ Hasta que los mineros cansados / de tener una sola vida para tantas muertes, / domesticaron truenos, / nutriéndose de piedras, / bebiéronse las lluvias, / rompieron con sus manos la jaula de la vida” [1]. De regreso al Perú de los años cincuenta llevó a cabo el más grande y exitoso proyecto editorial nacional y latinoamericano, con el que ganó deudas y antipatías[2], lo que le costaría más tarde el injusto silencio de la crítica nacional frente al éxito internacional que merecieron sus novelas de la pentalogía por ello bautizada La guerra silenciosa.

Manuel Scorza, entregado a su labor de periodista, sensible a la injusticia social y al dolor humano, y luego de haber investigado y verificado personalmente los hechos ocurridos en Cerro de Pasco a comienzo de los sesenta, recurrió a la ficción como medio de protesta, ya que ni periodistas ni intelectuales se interesaron por el problema del poblador del Ande: "Cuando en América Latina se pierden todas las instancias - por ejemplo, cuando en un combate humano un Gobierno masacra a todo un pueblo -, entonces queda la posibilidad de escribir un libro, y el libro reabre el debate. La rebelión de los comuneros de Cerro de Pasco - una de las miles de rebeliones que recorren clandestinamente nuestra historia continental - hubiera desaparecido en el olvido." Así, inspirado en los acontecimientos reales que en su momento fueron silenciados por la prensa y el poder en el Perú, casi una década después de sucedidas las masacres de campesinos en la sierra central peruana, Scorza logrará publicar sus novelas Redoble por Rancas (1970), Garabombo, el Invisible (1972), El Jinete Insomne (1977), Cantar de Agapito Robles (1977) y La Tumba del Relámpago (1979), en un estilo en el que las trágicas historias se presentan paradójicamente llenas de ironía, humor y poesía, a lo cual se suma el extraordinario tratamiento de los elementos fantásticos y mágicos que invaden el universo retratado. Y es que lo que en las novelas de La guerra silenciosa aparece como un conjunto de acontecimientos de una realidad colosalmente mágica, dignos del mejor contador de fábulas, funda sus raíces en una realidad trágica e increíblemente injusta, que la óptica y el aliento poético scorzianos supieron ver y retratar. Se trató de los conflictos, terminados en sangrientas masacres, que enfrentaron a los pueblos de la sierra central peruana contra la entonces compañía norteamericana “Cerro de Pasco Cooper Corporation”. En aquellos años inmediatos a la publicación de la primera novela Redoble por Rancas (1970) el propio presidente del Perú, Velasco Alvarado, se vio obligado a liberar el 28 de julio de 1971 al ciudadano Héctor Chacón - apodado ‘El Nictálope’ en la novela, donde aparece con su propio nombre -, nombrándolo símbolo del sufrimiento de los comuneros del Perú.

Instalado en Europa, Manuel Scorza fue Lector de la ‘Escuela Normal Superior de Saint Cloud’, en Francia. En otra dirección temática y estética publicó más tarde la novela La Danza Inmóvil (1983). Ese mismo año fallece en el accidente aéreo de Barajas, Madrid, un 28 de noviembre de 1983.

La lectura de La guerra silenciosa es una invitación a sensibilizarse y comprometerse por el Perú, no sólo política, social o moral, sino artísticamente. Pienso en El Jinete Insomne llevada al cine, por ejemplo, y mi imaginación se inunda de colores, melodías, fotografías, palabras, visiones y sensaciones, al infinito. Por todas estas razones Manuel Scorza sigue vivo y su guerra silenciosa, vigente. Como en el mito de Pariacaca, sus cinco novelas son cinco días eternos que transcurren a cada lectura y hacen que resucite para hacernos escuchar su voz de eterna denuncia, de inconformismo y de protesta, que dice: ‘Ya regresé. Ahora soy eterno, ya no moriré jamás’. [3]

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[1]De: Canto a los mineros de Bolivia, obtuvo Premio en Juegos Florales de la Universidad Autónoma de México (1951)

[2] Significativo es el artículo sobre Scorza como editorManuel Scorza: el libro en la calle (En: Nuevo Mundo, N° 23, Lima 1969): “[Manuel Scorza]: Cien mil libros era todo lo que en el Perú se había editado en los últimos diez años [...] pero en la Plaza San Martín una muchedumbre peleó seis horas y en un día no quedó ni un solo libro [100 000 libros a 10 centavos de dolar cada uno]. Así en un año se editó siete veces más que el total de libros de la Biblioteca Nacional”(Julio Ortega, 1968, NM, (23): 84-86).

[3] Del mito quechua de Pariacaca, tomado de las narraciones en Dioses y Hombres de Huarochirí, recogida por Francisco de Ávila (1598), según el cual el alma de los muertos abandona el cuerpo luego de cinco días para ir a contemplar a Pariacaca, hacedor del mundo, y así eternizarse. Al ánima se le esperaba con bebidas y comidas para celebrar su retorno eterno junto a sus padres y hermanos. Esta primera parte del mito es mencionada también en el ciclo narrativo de Manuel Scorza.

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[Artículo completo publicado en "Socialismo y Participación", Nr. 106, abril 2009, 119-121:

http://www.cedepperu.org/cedep/index.shtml?apc=h-1n-&x=62147&s=b&cmd[742]=i-742-3e7e90fb39cc765322ddf56b3aae83fe ]

Carlos E. Zavaleta en gira por Europa



"Literatura y política en el Perú".
Entrevista con Carlos E. Zavaleta.
(Fragmento)

¿Usted considera que existe una relación casi inherente entre literatura y crítica social, o literatura y política?
En algunas novelas sí. No es una necesidad obligatoria, sin embargo, en las obras literarias puede haber un transfondo social y político; se puede decir que hay pocas novelas peruanas de los últimos cuarenta años que no lo tengan; e incluso dentro de las obras de cada autor hay algunas que se relacionan más, o menos, con lo social y político. En literatura evitar la política es evitar la realidad misma. Uno, aunque no sea un autor realista, tiene que darse cuenta de cuál es el país donde vive y no tiene por qué esconder esa verdad. Y si tenemos alguna idea de cómo explicar estos dramas humanos, tenemos la obligación de pintar esto en novelas, cuentos, ensayos, para que así se divulgue un retrato moral, social y espiritual del Perú, y hagamos algo por cambiarlo. El panorama general peruano no es alentador para un artista y sin embargo nosotros no hemos cejado en ningún momento en irnos en contra de las dificultades y tratar de buscar un retrato auténtico del Perú. De nuestro país se pueden hacer caricaturas y figuras deformes pero realmente lo que hay que buscar es un retrato más o menos realista y que de ahí emerga cualquier otra corriente.
¿Usted cree que ha hecho alguno vez política con alguna de sus obras?
En verdad, sí. Por ejemplo, en Los Aprendices (1974) yo por primera vez describo el panorama de un periodo electoral que está olvidado por la literatura: el del gobierno de José Luis Bustamante y Rivero. Justo en 1948, fecha grave para el Perú, están todos girando en torno a una pregunta de ésas, juveniles, de juego, chistosas, como la de “cuándo se jodio el Perú”; frasesitas que son divertidas, pero que si quieren ser serias, la respuesta está ahí: 3 de octubre de 1948; ahí se frustró una de las más grandes esperanzas para el Perú. Esa vez Bustamante y Rivero subió con casi el 70% de los votos, tenía la mayoría en el congreso, había un espíritu nuevo en el mundo, porque acabada la segunda guerra mundial había habido una liberación de París; y así, nosotros pensamos, los jóvenes, los estudiantes de Guadalupe, de San Marcos, sentimos que había una liberación de Lima. Estábamos listos para empeñarnos en un programa político serio, encarnado por el Apra y el Frente Democrático; sin embargo, los victoriosos se dividieron en dos grupos y pelearon entre sí y se destrozaron ellos solos. El año 48 fue un año nefasto para el Perú y ojalá no tengamos otro en que grupos que parecen distintos se unen en una conciliación pacífica, prometen todo para las elecciones, luego suben como si fueran los angelitos de la esperanza, y después arriba comienzan a pelear de nuevo.
¿Cómo ve usted o valora las últimas tendencias de la narrativa peruana?
Yo no he seguido línea por línea las últimas tendencias de la narrativa actual peruana. Yo he estudiado en calidad de docente y de escritor estos pasos hasta los años ochenta y noventa. No obstante, he tenido la suerte de oír a grandes críticos como Luis Jaime Cisneros decir que en nuestra generación del cincuenta se fundaron muchas cosas: la seriedad en la literatura, un estilo verdaderamente considerable, una estructura plausible, una dedicación al país donde se está, y el seguimiento de las reglas literarias, así como el hecho de tratar de escribir una novela seria, preocupándose en serio de los principales problemas del Perú. Este respetable catedrático reconoce también que el estilo que nosotros llegamos a tener - junto con Julio Ramón Ribeyro, Eledoro Vargas Vicuña, Enrique Congrains, Manuel Mejía Valero, José Durán - ha persistido y sobrevivido hasta los años ochenta y noventa. Este juicio a mí me llena de satisfacción y de alegría. A los jóvenes que escriben en los noventa y a comienzos del siglo XXI, no hay que enamorarlos ni ponerlos en orden de validez, sino recomendarles seriedad en el estudio, en el desarrollo de la estructura, maestría en el uso del diálogo, en el dominio de los personajes, etc. Una pieza literaria vale cuando está bien estructurada y es verdaderamente rotunda, líquida, vigente no solamente ahora sino para algún tiempo mayor. Creo que nosotros en los años cincuenta buscamos una nueva literatura, cambiamos el panorama que estaba dominado por costumbristas e indigenistas, salimos a la calle y trasladamos el foco de narración de la sierra a la costa y luego, por tanto, yo creo, fuimos honestos con nuestro tiempo y época. Y trabajamos duro y entregamos una prosa limpia, tersa, incluso elegante y poética, a los escritores que nos siguieron, empezando por Vargas Llosa y mi exalumno Bryce.
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(Publicada en Revista QUEHACER 159, mar-abr 2006)

Oswaldo Reynoso en Alemania





"La estética de la pobreza es un planteamiento político".
entrevista con Oswaldo Reynoso

Oswaldo Reynoso (Arequipa, 1931) es autor del poemario Luzbel (1955); del libro de cuentos Los Inocentes (1961); de las novelas En octubre no hay milagros (1965), El escarabajo y el hombre (1970), En busca de Aladino (1993), Los eunucos inmortales (1995); y del libro de relatos El goce de la piel (2005). En gira por Europa el escritor nos habla de temas que en el Perú se entrelazan: literatura, política y poder.
¿Qué significa para tí ser invitado a un evento cultural en Europa como autor representativo entre la gama dispar y diversa como se considera en el extranjero a la narrativa contemporánea del Perú?
Estoy muy satisfecho porque fundamentalmente yo soy un escritor - podríamos decir – nacional. Mis relatos tratan del Perú y la difusión de mis libros ha sido exclusivamente en el Perú. Claro que últimamente me invitaron a la Feria de Colombia, a la Feria de Guadalajara. Pero la invitación de ahora es diferente porque tenemos la oportunidad de presentar nuestros libros, dar lectura a unos fragmentos y dialogar con el público alemán que tiene interés por la literatura latinoamericana y, en especial, peruana.
Este evento se convocó con el fin de promover un acercamiento crítico a la cultura peruana - a través de su literatura - a propósito de las elecciones presidenciales próximas. ¿Tú cómo ves esa relación entre literatura y política?
La literatura no puede estar ajena del entorno en que se desarrolla. Toda literatura expresa una ideología, que es la concepción que el hombre tiene de su historia y de su entorno económico, social y cultural. No puede haber una literatura ajena a la realidad en la cual vive el autor. Actualmente se está hablando de una literatura “globalizada” que dicen que es universal; pero habría que recordar a Mariátegui cuando hace un deslinde entre lo que es la literatura universal y lo que es la literatura cosmopolita La primera es aquella que está detrás de las modas de las grandes metrópolis cuturales o económicas y se olvida de su entorno social; la segunda es aquella que es capaz de penetrar hasta encontrar la raíz de la humanidad, es decir, de aquello que nos hace iguales a todos los hombres que vivimos sobre la tierra; caso Vallejo, Arguedas, Rulfo, Dostojewski y Proust.
¿Crees que tú has hecho alguna vez política con tus obras?
Yo creo que todas mis obras tienen un contenido político, puesto que yo siempre he querido expresar a través de la literatura mi ideología
Sin embargo, tu última obra, El goce de la piel, parece no ser una literatura de corte político.
Se dice que en mi última obra, El goce de la piel, no hay una posición política, pero me parece que eso es falso. Son cuentos que, por ejemplo como en el primero, hablan de la educación en el Perú, hasta cierto punto medieval, de mucho contenido religioso. En el primer cuento el personaje rompe esa concepción medieval y a través de la belleza de los cuerpos descubre el renacimiento, es decir, la libertad. Se ha dicho que en esta obra, cuyos relatos en conjunto conforman una novela, hay una propuesta que los críticos han llamado la “estética de la pobreza”. Y efectivamente es así; los personajes de mis novelas son pobres, el Perú es un país pobre, la gran mayoría de la gente es pobre. Mi novela precisamente dirige el ojo a la pobreza, pero no para hacer de ella un cuadro esperpéntico, sino para encontrar ahí la belleza. Para mi es más bello el cuerpo de un pobre que el cuerpo de un rico. Y ése es un planteamiento netamente político. En otro relato se tiene la estancia del joven que es tomado preso; ahí se ve cómo se denigra a la juventud en el Perú. Pero el joven a pesar de todo eso resplandece en belleza y en actitud moral, y eso es una actitud política A veces la gente cree que hacer política es hablar de determinados tópicos. Pero la “estética de la pobreza” es un planteamiento político.
Se podría decir que tus personajes son también seres marginales siempre.
Sí, son personajes marginales porque no participan de la sociedad y yo también me considero,- y me han considerado siempre - un escritor marginal, porque estoy aparte de los mecanismos de poder en el país.
¿Tú consideras que el escritor debe imponerse la marginalidad para poder escribir? ¿O el exilio, por ejemplo?
No, no lo creo. Esa es sólo mi concepción; no puedo exigírselo a nadie ni imponer esa concepción a nadie. Yo creo que todos los escritores deben ejercer a plenitud su libertad.
Retrocediendo hasta tus inicios literarios, en los años en que Oswaldo Reynoso publica Los Inocentes. Relatos de Collera (1961) ya se hablaba de dos corrientes en la poesía peruana: la poesía pura y la poesía social. ¿Hubo algo así en ese entonces a nivel narrativa?
No, creo que no hubo esa posición. En ese momento se descubría Lima a través de lo que se llamaba el “realismo urbano”. No había, en todo caso, una contraposición, sino dos corrientes, que Salayar Bondy y Wáshington Delgado llamaron “narrativa urbana” y “narrativa agraria”, esta última totalmente diferente a lo que se llama “literatura andina”. Porque la narrativa agraria se da tanto en la costa como en la sierra y selva, ya que se refiere a los personajes que trabajan la tierra, actividad que no sólo se desarolla en los Andes. Tenemos el caso actual del Cusco, que es una ciudad cosmopolita, a la que llega gente de todo el mundo y ya los problemas y personajes que se desarrollan en el Cusco no pueden ser agrarios o campesinos, sino personajes urbanos, y esto está sucediendo en otras ciudades del Perú que han alcanzado un desarrollo comercial.
¿Qué tendencias ves ahora en la narrativa peruana?
Cuando se habla de la narrativa peruana actual hay una confusión. ¿Nos referimos a la actual narrativa que escriben los jóvenes o a la que se publica? Actualmente en el Perú, escritores de diferentes generaciones, la más antigua constituida por los del 50, seguimos publicando. Si cuando se habla de literatura actual uno se refiere a la de los jóvenes, entonces sería literatura de jóvenes escrita por jóvenes, pero no toda la literatura. En la actualidad podemos distinguir todas las tendencias y escuelas, autores desde 80 años hasta 19, estamos en un período de auge; esto se debe a varias razones. Una vez destruida la dictadura de Fujimori ha habido mayores canales de expresión en el país; por otra parte, el avance tecnológico en las impresiones permite que cualquier persona a bajo costo publique y hasta uno mismo pueda diseñar su libro e imprimirlo en su computadora. Aparte están las páginas de internet. Todo esto ha permitido que haya una cantidad de impresiones considerable en el Perú, sobre todo en narrativa y tambien en poesía. Nunca antes se ha visto la cantidad de libros de poesía como los que se publican en estos últimos años en el Perú. No hay que olvidar tampoco las plaquetas que sacan los estudiantes en las universidades. No todo tiene valor, pero se ve un verdadero movimiento. Por otra parte, hay anualmente por lo menos siete congresos regionales, nacionales, de escritores, de estudiantes de lengua y literatura, los congresos del norte, etc. Hay una convocatoria masiva que junta a escritores de todas partes para que lean sus obras y entren en contacto y amistad, lo que permite un intercambio fluido. Antes un escritor de Tacna no sabía lo que se escribía en el norte; ahora a través de los congresos, de internet, del intercambio, de los viajes que hacen los jóvenes a lo largo del país, etc., se está llevando a cabo un verdadero movimiento cultural en el Perú, un movimiento cultural integrado.
¿Qué opinas del voceado “debate” entre escritores andinos y criollos?
A mí me parece que ha sido un debate insulso y desbaratado. La culpa de todo esto la tiene el escritor Zen Zorrilla. Yo no sé por qué se le ocurrió lanzar un manifiesto indicando que en el Perú la literatura era desarrollada por dos tipos de escritores, los andinos y los criollos. Yo me encontré con él y le dije: “Yo no soy un escritor andino ni criollo, dime tú entonces ¿qué mierda soy?”. Me miró extrañado y me dijo: “Bueno, es una división que yo he hecho desde mi punto de vista”. Y yo le dije: “Ya pues, pero ¿dónde me colocas a mí?”. Esas clasificaciones no corresponden a la realidad. ¿Qué es eso de andinos? ¿Los que escriben sobre el Ande, sea ciudad o campo? ¿O los que viven en el Ande? Entonces los que viven en Lima y escriben sobre el Ande ¿no son andinos?. Hay que aclarar. Por otra parte, con el término criollo, que es muy lato, se designa varias cosas. Tomando la acepción corriente, el criollo es el que vive en Barrios Altos, en Breña, gente a la que le gusta la jarana, que toma pisco, que sabe piropear, toca guitarra, se para en las esquinas. Eso es un criollo, de ahí la música criolla, las fiestas criollas. Para el señor Zorilla ‘criollos’ son los pitucos de Miraflores. ¿Qué tienen que ver el señor Ampuero o el señor Cueto con los criollos? Ellos son pitucos de Miraflores.
Pero sí hay división de escritores o ¿cuál es el meollo del asunto?.
De lo que se trata es de que hay un grupo de gente que domina los medios de comunicación en lo que se refiere a la cultura. Cuando los medios de comunicación en un país son pocos y los espacios que se dan a la difusión cultural son muy reducidos, se genera poder. Porque si en el Perú habría muchos espacios culturales, entonces el poder se distribuye, pero si no, el que maneja ese espacio se convierte en el dictador de ese espacio. Así, esos que dominan determinan quién es malo o bueno, quién debe salir, quién no. Y como están vinculados a los medios de comunicación que pertenecen a los grandes grupos de poder, entonces necesariamente son los que representan la cultura peruana dentro y fuera del Perú, es decir, la cultura oficial. Porque los grupos de poder también tienen su ideología cultural.
¿Y eso tiene algo que ver con las premiaciones de los concursos literarios?
Sí, si tiene que ver, pero más que todo con lo que hace años eran los criterios para calificar a un crítico. En el Perú habían fundamentalmente dos criterios para determinar el valor de una obra literaria: la opinión de un crítico, que a lo largo de su trabajo crítico había demostrado cultura y cierto acierto en sus observaciones. Este crítico se transformaba en una persona que podía opinar con fundamento y cuya opinión era aceptada, es decir, se ganaba su sitial como crítico. No era que un periódico lo convocaba y empezaba a ejercer de crítico, no. El otro criterio era la aceptación de los lectores. Ésas eran las dos normas para la valoración de una obra literaria. Actualmente eso ha desparecido.
¿Cuáles son los criterios actualmente entonces?
Ahora se valora una obra dependiendo de si sacó un premio, si la editorial es de gran prestigio, y si tiene traducciones a otros idiomas.
O si ha sido pirateada...
Sí, pero éstos son criterios al margen del valor mismo de la obra. ¿Por qué?. Porque supone, por ejemplo, que todos los escritores tenemos la obligación de presentarnos a un concurso. Yo no tengo ningún premio porque yo nunca me he presentado a ningún concurso. Pero la gente piensa así y el escritor que no gana es malo. Lo cual es un criterio deleznable; tanto como pensar que si ha ganado un premio su obra es buena. Por otro lado, las editoriales han degenerado en la calidad. Hace años la editorial Gredos publicaba buenas obras, uno compraba a ojo cerrado; o la editorial Losada o Fondo de Cultura Económica de México. Ahora no. Uno no se puede fiar de la editorial. Éstas quieren ahora un mercado de público y lanzan novelas como las de Coelho o Bayly. Además se ha descubierto que entran en negociaciones con los autores, quienes posiblemente van a recibir la mitad del premio, y etc. Hay autores que han denunciado esto, otros que se han retirado de los jurados. Eso es la alcahuetería literaria que se está produciendo en el mundo. Y ya en España se dice: “Lo que natura no da, Alfaguara no lo presta” [...risas]. El otro criterio, el de las traducciones, entra también en el negocio de las editoriales. Uno compra la traducción de una novela alemana o italiana, pero no siempre es buena, pues ahí también funciona lo del mercado.
Para terminar, ¿qué elementos crees tú que nos quedan entonces, o qué criterio?
Los elementos de ahora son sólo la valoración del lector. Sólo el lector en su fuero interior puede determinar qué obra deja de leer y cuál lee. De ahí la gran misión de la educación. Los profesores deben formar el buen gusto literario en sus alumnos, pero para ello ellos mismos deben empezar por cultivarlo.

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Publicada en la Revista Andina de Cultura SIETECULEBRAS n° 21, jul-oct 2006.

Entrevista a Leopoldo María Panero


Con Leopoldo María Panero en el patio central del Palacio Ducal de los Borja, Gandia. Festival de las Fallas, marzo 2008. Al fondo a la derecha: escultura azul de cristal y jaula renovada del siglo XVII.




¿Extinción de los poetas malditos en español?

El otrora poeta maldito, Leopoldo María Panero (Madrid, 1948), participó en marzo del 2008 en un recital poético que formó parte del programa cultural – con poesía, teatro, danza, canto y video - que acompañaba la exposición de la única falla[1] a base de cristal – y no del tradicional material combustible – llevada a cabo en el Palacio Ducal de los Borja durante el último Festival de las Fallas 2008 en Gandía, Valencia. El controvertido personaje ofreció a lo largo de cinco veladas nocturnas - encerrado en una jaula de más de trescientos siglos de antigüedad, como parte del montaje artístico - una lectura de sus poemas, así como la exposición de muchas de sus últimas obsesiones. Por fortuna, - gracias a que yo misma formé parte del elenco de actores encargados del programa teatral - , pude estar cerca de él en esos días, durante los cuales - y de a pocos - accedió amablemente a intercambiar ideas y conversar un poco, haciendo derroche de malditez, locura y poesía.

Leopoldo, para ti ¿qué es una falla?Es algo que quema. Yo tengo un poema mío que se llama La Tea humana: una bruja ardía y recrujía y a los dos calentaba con su fuego..... Un niño, un padre, estaban ambos atizando las llamas en la noche... Una bruja... En esto el niño al padre le pregunta por qué queman a brujas, padrepadre? Y el padre le responde: no hay calor en la noche para que ardan y velen en la noche por nosotros, hijo.
¿El tema del padre está latente en ti, como en tu última publicación “Papá, dame la mano que tengo miedo”?No, pero hay una frase de Mallarmé que quiero traducirla yo del francés, sobre la destrucción.
¿Qué significa?No sé lo que significa pero se entiende. ¿Los diablos qué significan? [risas] ¡Amanecer en el infierno, jo...!
¿Tienes algo en contra del fuego?Yo no, el diablo es el que tiene algo contra el fuego.Todo es por la posición del universo con el dos, que es el número del diablo, de la lotería. El fuego no quema.
¿Por eso te gusta tanto el tabaco?Sí, yo tengo un poema que dice... He fumado mi vida y del incendio sorpresivo quedan en mi memoria las ridículas colillas... Hay un poema de Mallarmé.. tu flame rechine....¿Tienes fuego?. [Enciende otro cigarrillo, después de dejar el anterior a la mitad]. Con el tabaco los dientes que a mí me quedan parece los de Rita Roni, que era una persona brutal que enseñaba los dientes. Vade Satan... la muerte nos sonríe, alegre como nuestra última noche. Por la mañana, cuando el sol sale a perseguir la manada, bailamos con el diablo y sin dientes sonreimos, nada peor que mi sonrisa y así el demonio, yo ofrezco esta sonrisa seca... En el tiempo de Nostradamus no había tabaco ni nada.
¿Tú sabes quiénes fumaron primero en el mundo?Los indios. Fumaban marihuana y ya está. La pipa de la paz era de marihuana. La cocaína y la heroína me gustan mucho. [silencio] Hasta cierto punto, a mí me quisieron matar de sobredosis los del manicomio de Canarias. Lo que no me gusta es que se asusten del diablo. El diablo qué les ha hecho.
¿Pero tú crees que el diablo es un ser o es que está metido en algunas personas?En Canarias hay una persona que dice que está poseido, ¡estoy endemoniado! grita todo el día, dice que tiene al diablo en el cuerpo.Yo le invoco al diablo con la mayor protección.
¿El diablo es lo mismo que el demonio?Claro. ¿El del mono? [se ríe]. No, el diablo me sirve, si no me sirviera para algo la gran Inmanyá, diosa demoníaca, la hubiera mandado a tomar po’l culo hace tiempo. ¿Los diablos qué significan? [se ríe] ¡Amanecer en el infierno, jo...!
¿Te gusta Canarias?No, me gusta más Gandia. Por el sol, por el levante. En Canarias me traen la cocacola caliente todo el día, joder. Y en España están obsesionados con el sexo, joder, por una parte están todos enredados en su vicio, pero en el fondo, subliminar e inconscientemente, están todos obsesionados con el sexo. Yo tengo un poema mío que dice Peonza en la mano del dios de los muertos. Pero se mueve como una peonza a la americana... Y en ese país aunque no creen en dios son más humanos y más hombres que en el resto de España. En el manicomio de Canarias ni en cualquiera no se puede alzar ni un poco la voz, el efecto timbre, como decía Chomsky. [Pide un poco de hielo para su café].
¿Tú crees que un manicomio podría tener algo poético?Algo poético no; en España, no. Yo conocí a un chico que se llamaba Orestes Romero y era falangista, hijo de guardia civil y de apellido Cristo rey, estaba conmigo en Canarias, creo que estuvo en un manicomio en París. Y estaba más loco todavía que yo.
Uy, estaba grave entonces.[risas] Estaba grave. Pero los muertos no están locos.
¿Tú necesitas un psiquiatra ahora?No, yo no he creído en la psiquiatría en mi vida.
¿Por qué no crees en la psiquiatría?Porque no existe.
¿Pero si la nombras, existe, está?
Si dices algo eso pasa por tu boca, si dices carro un carro pasa por tu boca. Y la risa es la única forma de matarte. Tengo un silogismo de Ionesco: todos los gatos son mortales, tu suegra es mortal, entonces tu suegra es un gato. [risas].
Antes dijiste que los muertos no estaban locos.Exacto. Correcto.
¿Quiénes entonces están locos?Los españoles.
¿Tú eres español?Sí, soy español de Madrid.
O sea que, siguiendo el silogismo de Ionesco, tú estás loco.
No, yo no estoy loco.
Pero tú has dicho que los españoles están locos. La mayoría, entonces.Los españoles están locos. Todo el mundo está loco, más o menos. La paranoia es de verdad. ¿Por qué no me lincharon en Francia? Nosotros queríamos ir a juicio con los periódicos, la radio y la televisión, contra el rey. Para proclamar la república y abolir las bases populares yanquis por odio a la CIA. Con rey o sin reyes, hay leyes. Y el rey es un déspota ilustrado, se dedica a merendar bebés y a castrar niños.
¿Quieres declarar algo en contra del Rey, o de las leyes?No, que en la CIA ni creen en la penitencia ni en el ‘diyún’, que es un alucinógeno. Yo soy un mago, tengo poderes. Yo invente telepáticamente una ley. Y es que los guardia civiles no puedan viajar en avión más que en uniforme.
¿Podrías contarnos algo más de tu experiencias políticas?En París no me lincharon, ni me tocaron ni un pelín. Pensaban matarme en el hotel Los Alpes, pero me salí a la calle y se acabó la muerte. Yo no había editado un solo libro en Francia. Mallarmé entre catorce y veinte libros de poesía y puteado como si fuera un perro. Toda la CIA en Francia. Y los masones me intentaron matar en el 77 en Barcelona, era una secta ridícula pero alababan la muerte y eso no tiene ninguna gracia. Lo masones adoran al diablo. Y los curas también, por lo visto, no tienen nada de santos.
¿Tú has sido falangista?En mi puta vida. Yo he sido del PC, del partido comunista. Ahí nos obligaban a ponernos otros nombres. Yo era camarada Alberto, y creo en dios, pero yo falangista no he sido en mi vida.
¿Los que son falangistas no creen en dios?Los del partido comunista no creen en dios, y los falangistas sí, por lo visto.
¿Cómo llegaste al comunismo?En el Liceo italiano que estaba en Madrid. Era un colegio mixto. Mi profesor de historia era materialista histórico. De literatura social demócrata. Era el tiempo de Franco, pero como era el Liceo Italiano iban a poner espías ahí adentro [estalla en risas]. Aprendí italiano y no me daban la penitencia, ni nada. Yo entré al partido comunista en el 6° de bachillerato y siempre llevaba en la cartera libros del marxismo y tal.
¿Y eso no estaba prohibido en aquella época?No, yo estuve en la comisaria varias veces, y por tráfico de drogas también. En la cárcel de Zamora por tráfico de drogas; por político, no. En ese entonces había leyes contra el consumo. Ahora no, ahora resulta que los curas no creen en la divina Providencia, en el infierno, en el progresillo. Hay que escribir que estas cosas ponen en crisis las bolsas. Ahora, no, ahora la preocupación son los mercados europeos y asiáticos. ¿Acaso no van a sacar dinero los americanos para matar a Panero, ese viejo?
¿Te obsesiona el tema de la muerte?El tema del dinero también me obsesiona.
¿Por qué?No sé. El dinero se multiplica. Y a mí me querían robar el dinero multiplicado.
¿Quién te lo quería robar?Una gentuza. Es una red que se mantiene, de chusma. Pero como decía Chomsky, el lingüista norteamericano, no le han tocado ni un pelín los de la CIA.
¿Y eso a qué se debe?Porque es un artista. Yo también lo soy; hay libros míos, ¿no? ¿O no?
¿El dinero puede reemplazar al amor?La madre de mi novia, una bruja, se caso con su marido por dinero. De las mujeres, italianas o francesas, la parte izquierda es la que siente menos. A los hombres es el ojo derecho, es la zona longitudinal que parte el cuerpo en dos... Pero no, todo es por la posición del universo con el dos, que es el número del diablo y de la lotería. Las viejas sólo sabemos alabar al demonio... de los ángeles nos burlamos porque nos recuerdan nuestros amores...
Es un poema sobre mujeres...Hay un verso mío que es Fue llagar en tu cuerpo al ver tu cuerpo tan desnudo... Hoy es tu alma un despojo ... tan solo por los dos. Es un poema dedicado a esa amiga mía rica, que se llama Marabá. [Busca en su libro y lee:] Amanecer en la Biblia, tiende la mano la mujer sobre la pálida frente del niño que nos mira y no llora, estamos en Betlhem antes del tiempo, afuera llora el puerco. La noche es tibia como madre o perro. Tiene pelos la noche y rezuma su sangre como mosto para el vino, alguien parte los panes en la mesa; afuera, grita y grita el puerco. Hay sangre en la mesa y de ese pan derramado brotan gotas como ojos que nos miran. La carne se remueve entre los platos como abriendo su boca para hablar. Afuera, como un niño, llora el puerco. (Fragmento de lectura, ver: http://www.youtube.com/watch?v=ebfuY4BgeK4) Dos mujeres de pronto en la cocina se miran y se tocan, y no creen aún en lo que ven. ;
Crepita el fuego mientras y el reloj lo mismo, y las mujeres se tocan y se tocan y se lamen los ojos para ver. Afuera llora y se lamenta el puerco. Un tenedor se abre en el dintel mostrando sus enseñas a los hombres, pasan y pasan combatiendo a boca, se enseñan las manos y los hombros y señalan al cielo y a la tierra, mientras en los largos corredores de la noche errando ciego aún y torpe entre caídas y bajo las estrellas va caminando el cuerpo... El poema El Anticristo también está bien...
¿Quién es el anticristo?Yo. Por lo visto, yo. [risas]. El anticristo es la bestia misma, el 666, que es el número que está en la Biblia, o no la has leido? El naranja es el anticristo.
¿Y el anticristo no necesita purificación?Yo no soy el anticristo, tía, yo soy Leopoldo María Panero, y si quieres te enseño el DNI.[risas].
¿Por qué entonces el naranja es el anticristo?Debe ser por la sangre menstrual, tanto a la tinta blanca como a la tinta roja, tanto a la vida húmeda como a la vida seca. La cinta roja es el menstruo y la cinta blanca el esperma. Mercurio lo escribió esto.
¿Y el anticristo también tiene una marca de la bestia?...Y nadie podía comprarse ni venderse aunque tuviera el número de la bestia.... La marca de la bestia era Jesucristo por lo visto. Yo no creo ni nunca he creído en Jesuscristo en mi vida, Jesucristo nunca existió, era un predicador judío itinerante. [En el fondo suenan unas campanas]. ¿Las campanas qué tocan? ¿A un muerto? Yo he leído el poema a las horas, de Rilke; el tiempo es dios, según Einstein. Es el sol dios, que tambien hipnotiza. Jesuschrist!!!!.Bufalo, dime ahora que has hecho, Jesús era un hombre apuesto. Mataba 1, 2, 3, 4 , 5, 6, 7, pigeonsjustlikethat, y cabalgaba un semental de plata. Dime ahora lo que has hecho con tu hermoso muchaho de ojos azules, señora muerte...
¿Y la biblia, qué te dice la biblia?Me aburre.
Entonces, hablemos de otros textos. Cuéntame de tu próxima publicación.Voy a publicar ahora en Madrid un libro nuevo de poesía en editorial ‘El Señor de las Arenas’, con Carmen Abad, que se titula “Mi lengua aún mata”. Poemas escritos todos en Canarias.
¿Y tiene algo de poesía maldita?[silencio largo] Ojos de Fotofo fue el poeta maldito.
¿De todos los poetas españoles quién te parece el más maldito?Raymond es un cantante socialista catalán. [silencio largo].
¿Algún otro autor te dice algo?Yo estaba con García Márquez en Barcelona y dijo: Aquí les presento a un mexicano que es más español que todos ustedes, ¿cómo se llama?: Alfonso de España. Y era que ése le ponía los cuernos a su mujer que gobernaba.Y al entrar le preguntaban: ¿y dónde está tu mujer? [estalla en risas] Yo conozco un silogismo: Lo que no has perdido, lo tienes. Si no has perdido los cuernos, luego los tienes.
¿Esto fue un chiste o sucedió de verdad?Mi chiste favorito es besar la mano. [Me besa la mano izquierda y estalla en risas].
¿Hay algo más que quieras contarme, Leopoldo?
No, ya no hay nada que contar. [Encuentra en el libro, por fin, el Octavo Poema de la Vieja, citado por fragmentos varia veces durante la conversación, y lo lee, esta vez completo:] Las viejas sólo sabemos alabar al demonio... de los ángeles nos burlamos pues nos recuerdan nuestros amores...carne arrugada y fofa sólo puede ser follada por el pellejo de una bestia... Paseando entre las tumbas gritamos Pape satán, pape satán aleppe, y la muerte nos sonríe alegre, como nuestro último baile... Por la mañana, cuando el sol sale a perseguir la manada bailamos con el diablo, y sin dientes sonreímos: nada peor que mi sonrisa. Y así al demonio le ofrezco esta ofrenda de hojas secas.
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[1] Falla: conjunto de figuras, de madera o cartón, de caracter burlesco, que, dipuestas sobre un tablado, se queman públicamente en Valencia, por las fiestas de San José.
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Gandía, Valencia, marzo 2008.